¿Qué son las comunidades de aprendizaje?

La enseñanza tradicional lleva más de un siglo aplicando el mismo modelo, que no puede dar respuesta a los retos educativos de hoy en día. Ante esta situación nacen las Comunidades de Aprendizaje, una nueva forma de enseñar y entender el papel de padres, docentes y alumnos.


joaquim

Los colegios tradicionales mantienen un sistema de enseñanza ideado hace más de cien años, una forma de transmitir los conocimientos que se remonta a la revolución industrial. Los niños hacen un papel de espectadores durante las clases de los profesores, los mismos ejercicios son hechos por todos los estudiantes sin tener en cuenta sus intereses o habilidades, buscando una uniformización en todo el sistema.

Esta concepción de la educación ha demostrado ser incapaz de dar respuesta a los problemas y demandas formativas de una sociedad cada vez más compleja, en la que se aplican las mismas prácticas que han demostrado no ser las más eficaces para enseñar al alumnado. Y es que las normas del sistema educativo tradicional hacen fracasar a aquellos niños que no se amoldan o no llegan a dar el perfil requerido; una realidad cotidiana en los centros públicos españoles.

Ante estas problemáticas, han surgido varias corrientes pedagógicas y educativas que proponen una forma distinta de hacer las cosas. Una de las más populares son las Comunidades de Aprendizaje, un proyecto basado en un conjunto de actuaciones educativas de éxito que tienen por misión la transformación social y educativa de la comunidad, no sólo de los alumnos. Si bien es un proyecto que empieza desde la escuela, busca integrar todo su alrededor.

Las Comunidades de Aprendizaje también se basan en la búsqueda de la eficiencia, la equidad de los estudiantes y la cohesión social; pero desde unas actuaciones diferentes a las de la escuela más tradicional. Esta clase de proyectos educativos buscan una mejora relevante en la forma que tienen de aprender todos los estudiantes, en todos los niveles educativos, influyendo también en su educación para conseguir una mejor convivencia y fomentar actitudes solidarias.

Esta nueva forma de enseñar está basada en el Proyecto INCLUD-ED de la Comisión Europea, que buscaba identificar y analizar nuevas estrategias educativas que ayudaran a superar las desigualdades y a mejorar los resultados académicos. Como conclusión, se identificaron una serie de Actuaciones Educativas de Éxito que son universales, pues han demostrado dar mejores resultados en los más variopintos contextos sociales.

Como resultado, aquellas escuelas que se han convertido en Comunidades de Aprendizaje han obtenido como resultado: una mejora del rendimiento académico de los estudiantes en todas las materias; una disminución radical en la tasa de abandono escolar, la repetición y fracaso escolar; una mejor convivencia en las aulas; un aumento de la calidad del aprendizaje en toda la comunidad; un aumento de la participación de todos los actores educativos y mejoras en las condiciones de vida de la comunidad.

El Colegio Joaquim Ruyra, ejemplo de éxito

Un colegio público donde el 95% de sus alumnos tienen una beca de comedor ha conseguido obtener resultados académicos equiparables a un centro privado de élite. Este es el Colegio Joaquim Ruyra de L’Hospitalet (Barcelona), un ejemplo de que aplicar los métodos de enseñanza más eficaces puede hacer que unos estudiantes que tradicionalmente presentarían un rendimiento académico bajo puedan compararse con algunos de los mejores colegios de la vecina Barcelona.

Una radiografía del Colegio Público Joaquim Ruyra nos mostraría un 90% de escolares de origen extranjero, donde la práctica totalidad de los niños recibe una beca de comedor; un centro situado en uno de los barrios de mayor complejidad socioeconómica del Área Metropolitana de Barcelona. Sin embargo, la principal diferencia entre este y otros colegios de características similares es que el Joaquim Ruyra es una Comunidad de Aprendizaje.
Profesores implicados y padres que asisten como auxiliares en las aulas, clases planificadas en las que se busca el máximo rendimiento de los alumnos, división en grupos pequeños dentro de cada aula y rotación de tareas son algunas de las diferencias de este centro con los de su alrededor. Un programa que trabaja habilidades como la autonomía, la motivación y las competencias socioemocionales de los alumnos; junto una gran implicación de todos es la clave de su éxito.

Las cifras lo demuestran, el colegio Joaquim Ruyra está por encima de la media catalana y rompe todos los esquemas de un centro de alta complejidad. En las Pruebas de Competencias Básicas de la Generalitat de Cataluña correspondientes al curso 2015-2016, el 55% de los alumnos del Ruyra consiguieron puntuaciones en la franja más alta en el examen de Lengua Catalana (la media de Cataluña es del 25); ninguno de los estudiantes obtuvo un resultado en la franja baja.

En inglés, una materia que tradicionalmente ha mostrado mayor brecha entre centros con alumnos pobres y ricos; uno de cada tres alumnos consiguió notas excelentes y sólo un 10,7% suspendió la prueba de competencias básicas. La media catalana es del 24% de estudiantes en franjas altas y un 16% de alumnado suspenso. Unos datos que muestran el éxito educativo del modelo de las Comunidades de Aprendizaje, incluso, en entornos socioeconómicos muy bajos.

Imagen: © ZouZou

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