‘Pecha-Kucha’, presentaciones al estilo japonés

El ‘pecha-kucha’ es el arte de exponer ideas mediante presentaciones, principalmente creativas, de 20 diapositivas durante 20 segundos cada una. En ese tiempo debemos ser capaces de sintetizar las ideas que queremos transmitir y ser originales.

Para todos es sabido que las presentaciones multimedia (con PowerPoint, o con cualquier otro programa o servicio web similar) tienen unas características deseables que siempre debieran cumplirse, entre ellas las de la brevedad y la concisión. Sin embargo, es muy frecuente encontrarnos con presentaciones que se alargan eternamente en el tiempo y que son difíciles de entender: perdemos el hilo de la explicación muy fácilmente con los excesos gráficos, con los textos largos o el abuso de los efectos.

Las sesiones de pecha-kucha consiguen mantener la atención del auditorio.

Pues bien, desde Japón nos llega el pecha-kucha, un estilo de presentación creativa que se caracteriza por dos reglas básicas: la presentación debe tener un máximo de 20 diapositivas y cada una de ellas debe exponerse durante 20 segundos exactos. Además, para ser más estrictos, la transición de una diapositiva a otra tendría que ser automática.

Esto nos da un total de 400 segundos, no llega a los 7 minutos, un tiempo en el que debemos ser capaces de plasmar nuestra idea en 20 pantallazos imaginativos, concisos y, a ser posible, originales y creativos. Esta técnica nos lleva a un tipo de presentaciones fluidas, sin interrupciones, en las que las preguntas que les puedan surgir a nuestros oyentes se dejan para el final. Si lo aplicamos bien, el pecha-kucha evitará que el público al que va dirigida la presentación se aburra, ya que seremos breves, expondremos nuestras ideas de manera resumida y clara y, además, cada 20 segundos la gente tendrá algo nuevo para ver y oír, con lo que captaremos la atención de todos.

El pecha-kucha (“charla” en japonés) debe practicarse mucho, ya que en todo momento estaremos luchando contra el reloj y no podremos perder tiempo en divagaciones. Tendremos que tener muy claro qué vamos a decir en cada momento, seguir el orden establecido por las diapositivas y no saltarnos nada que provoque una interrupción en el orden lógico de nuestra explicación.

Los resultados de una presentación al estilo pecha-kucha son mucho mejores que los de una presentación tradicional. La audiencia la recuerda mejor y capta su sentido más fácilmente. El éxito de este tipo de presentaciones también se debe al carácter creativo de las mismas, con ideas de diseño muy original, minimalista y efectivo. En muchas ciudades del mundo se organizan ‘noches de pecha-kucha’, eventos nocturnos en los que varios ponentes se reúnen ante el público para exponer sus ideas artísticas mediante este tipo de presentaciones. Normalmente se exponen unas 14 pecha-kucha y entre una y otra un presentador hace una pequeña introducción.

Foto por mastermaq en Flickr.

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