¿Me dejas los apuntes?

¿Me dejas tus apuntes? Es una de las frases más escuchadas en colegios, institutos e incluso universidades de todo el mundo. Pedir los apuntes cuándo llega la hora del examen final es todo un clásico en la educación. Si te paras a pensar por qué esto es y seguirá siendo así generación tras generación te darás cuenta del potencial que se esconde detrás de ese sencillo (y a la vez complicado) acto de reflejar en unas hojas las explicaciones del docente.

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Quizás al principio te cueste pero te aseguramos que si incorporas a tu rutina diaria la capacidad para confeccionar unos buenos apuntes, si sigues los consejos que se dan en este post te encontrarás con que el esfuerzo que tenías que haces antes para estudiar se habrá reducido a la mitad. Por eso, merece la pena intentarlo.

Aunque parezca curioso la primera ventana de tomar apuntes es, simplemente, mantenerte despierto. ¡Es tan fácil perder la atención en una clase! Especialmente si es larga o si ese día no estamos al cien por cien de rendimiento. Un par de distracciones pueden hacerte perder completamente el hilo de la clase y supone que cuando llegue la hora de estudiar te la tengas que apañar tu sólito para traducir las explicaciones de tus libros de texto, a veces, incomprensibles o incompletos. Por eso, todas estas recomendaciones que vamos a darte apenas te servirán si no empiezan por una firma promesa de esforzarse en escuchar al profesor. Escuchar activamente que no oír.

Uno de los peores enemigos de tu intención firme de escuchar puede ser sentarte en las últimas filas o cerca de un grupo que sabes de sobra te distraerá. Más tarde podrás disfrutar de un descanso y charla animada. Puede que te apetezca más disfrutar de una charle en clase pero recuerda que ahora tu mayor objetivo es ayudar a alguien a quien facilitaras muchísimo las cosas: tú mismo. ¿Quieres comenzar ya a conocer los mejores trucos para ello? Sigue leyendo


¿Sabes que no basta con que estés atento y cojas apuntes sin más? Ni mucho menos. Esta misión exige algunos requisitos más por tu parte pero que, en cuanto los comprendas, no tendrás problema en llevarlo a la práctica.

Tomar apuntes no es convertirte en una máquina que escucha y reproduce absolutamente todo lo que dice el profesor. El problema aquí es, como comentamos antes, que en este caso el alumno no está escuchando activamente sino que simplemente oye sonidos los sonidos que emite el profesor y los pasa a un papel. Si haces esto te estarás perdiendo una parte importante del proceso. Estás dejando escapar la oportunidad de que te empiece a sonar todo aquello que más tarde tendrás que introducir sin remedio en tu cabeza. Debes hacer trabajar a tu cerebro para que sea capaz de seleccionar con rapidez las ideas fundamentales mientras el profesor habla.

¿Cómo hacer esto? Una buena idea es dividir tu folio en dos columnas. En la primera de ellas, que ocupe el ochenta por ciento de la página tomarás nota del grueso de las explicaciones registrando cuantas ideas y datos puedas y consideres. Puedes ganar tiempo utilizando abreviaturas.

La segunda columna, que ocupará el resto, situada a la izquierda de la página en sentido vertical será utilizada inmediatamente después de la clase. Sólo tendrás que dedicar unos minutos a anotar aquellas dudas que te han ido surgiendo mientras el profesor hablaba, aquellas ideas muy destacables, aquellas palabras claves que te ayudaran a estudiar. Con la práctica aprenderás a hacer de este espacio un lugar muy útil para ti. Será, básicamente, un espacio que resuma brevemente el desarrollo de la clase.

Observa las diferencias con tus clases anteriores. Ahora, en una sola clase, has conseguido escuchar lo suficiente como para que te empiece a sonar el tema, a raíz de escuchar te han surgido dudas que preguntarás al profesor y harán que esas cuestiones estén ya en tu cabeza y además has elaborado ya, casi sin darte cuanta, los conceptos base de los resúmenes que confeccionaras en tu casa. Por cierto, cuando el profesor te aclare tu pregunta quédalo también registrado en esa segunda columna.

Pero aún puedes hacer más para facilitar tu estudio antes incluso de salir de la clase. Te ayudará el tipo de material que elijas para tomar tus notas. Una buena opción es utilizar hojas sueltas que puedas ir clasificando en una carpeta archivadora. Será el único modo de poder ampliar tus apuntes introduciendo páginas nuevas en medio de los mismos sin alterar su orden y limpieza.

Además podrás deshacerte de páginas que sustituyas por otras pasadas a limpio, algo que no puedes hacer en un cuaderno normal. No obstante debes tener mucho cuidado en mantenerla rigurosamente ordenada porque si no puede ser peor el remedio que la enfermedad. Si no eres capaz de mantenerla ordenada será mejor que optes por un block de notas clásico aún con sus inconvenientes. Un truco para mantener ordenada tus hojas sueltas es incluir siempre un encabezado en el que especifiques: fecha, asignatura, tema, página o incluso número de clase.

Una vez en casa llega el momento de sacar partido a tus apuntes. En primer lugar deberás mejorarlos. Pasarlo a limpio si es necesario, ampliarlo con el libro o con apuntes de tus otros compañeros,… Una vez hecho esto deja la columna de la izquierda en blanco y léetelos un par de veces.

Ahora reflexiona en torno a todo lo que has hecho hasta ahora. Date cuanta que ya has escuchado al profesor hablar del tema, has tomado apuntes en clase, has anotado en modo rápido las palabras clave y has realizado una labor de confección en la que has leído e incorporado a tus apuntes ideas de tus compañeros e ideas del libro haciendo un compendio de todo. ¡Aún no has comenzado a estudiar y ya tienes más de la mitad del trabajo hecho! ¿No te parece increíble?

En tus apuntes finales puedes dejar la columna de la izquierda en blanco y una vez hayas acabado del todo la confección de la columna de mayor grosor puedes rellenar la pequeña de un modo mucho mejor a como lo hiciste la primera vez. Ahora estudia un poco y cuando termines tapa la columna grande y trata de decir en voz alta el temario, simplemente, mirando la columna de la izquierda. Seguro que estudiar nunca te ha resultado tan fácil. ¿A qué merece la pena intentarlo?

Foto: Giikah.

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