Los que temen la luz estelar

Puede haber noches sin luna. De esas en las que la luna parece desaparecer entre el manto de la oscuridad, pero continúa estando allí, invisible a nuestros ojos, tal vez porque la tapa una nube, tal vez porque la Tierra se interpone ante el Sol e impide que los rayos de éste reflejen su imagen. Es decir, noches de Luna Nueva. Lo que es casi imposible es escapar de las estrellas. No importa el lugar ni el día, siempre se asoma al cielo una de ellas aunque sea con un brillo amortiguado en el firmamento.

Estrellas

Las estrellas son temidas por algunas personas.


Desde los orígenes de la especie humana nos fascinaba el universo.
Cualquier romántico se entregaba a las noches estrelladas para dar un paseo nocturno en solitario o acompañado por una dama. En torno a las estrellas, existe una gran cantidad de mitos, leyendas, pero también curiosidades certeras. Hay estrellas pequeñas como una ciudad. Las hay tan grandes que cabrían en su interior más de 300 soles. Las jóvenes son de color azul. Las que envejecen y están a punto de morir, son rojas. Y las estrellas de mediana edad son amarillas. Cuando una de ellas muere, puede hacerlo provocando una gran explosión, que se ha venido a llamar “supernova”. Y esa misma explosión puede dar lugar a la creación de nuevos planetas inhabitables, denominados: planetas púlsar.

Parece impensable que alguien quiera huir de ellas, que las rechace o prefiera un mundo sin estrellas, sin luna, sin astros. Pero, por alguna extraña razón, los hay. Se considera una enfermedad, a la que se suele vincular con problemas psicológicos. Es lo que se conoce con el nombre de Siderofobia. O aquellos otros que sufren Selenofobia. Y esos últimos que padecen Noctifobia. En los tres casos son tipos de fobias irracionales, extrañas, peculiares, que afectan a un número muy reducido de la sociedad. Los primeros tienen miedo a las estrellas. Los segundos, temen a la Luna. A los terceros, les aterroriza la noche.

Los síntomas que sufren estas personas son semejantes a los de cualquier fobia: miedo, terror, dificultad respiratoria, temblor, sequedad bucal… ¿Por qué? ¿Qué puede hacer a una persona temer a las estrellas? Este tipo de miedos comienzan normalmente en la infancia, según los expertos en salud mental. No son fáciles de curar y la solución pasa por llegar a la raíz del problema. Existen muchos misterios encerrados en el universo, que se van descubriendo con el paso de los años. ¿Será éste uno de ellos? ¿Son las estrellas realmente temibles? Nuestro escepticismo nos lleva a pensar que es solo un problema mental.

Fuente: rightdiagnosis.com

Foto: David

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