Los niños y el juego

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No es fácil establecer una definición para el término JUEGO. Lo único que se puede decir es que los humanos jugamos siempre, desde pequeños y hasta que somos ancianos.La principal razón para que el juego se de en todas las etapas de la vida radica en que genera una gran satisfacción tanto para el desarrollo mental como para el emocional. Además, produce placer al sujeto que la realiza, interesa más la acción que el resultado, la meta de la acción es el juego mismo y no el aprendizaje, se pierden o no se toman en cuenta las limitaciones de la realidad ya que se pueden crear situaciones imaginarias.

En los niños el juego tiene características especiales ya que es para ellos su principal lenguaje, su mejor forma de comunicarse y adquiere sentido según sus propias experiencias y necesidades. En el juego los niños reflejan sus intereses más profundos, se deja ver el interior de los más pequeños. Allí expresan sus deseos, fantasías, miedos, cuestionamientos, planteos, en fin una amplia gama de sentimientos y sensaciones son puestas a la vista a través del juego. Es aquí donde se preparan para el futuro, hacen muestra del presente y señalan aspectos del pasado que los han marcado. También es en el juego donde muestran la percepción que tienen de los mismos, de las personas y del mundo que los rodea. Es a través del juego que se estimulan los cinco sentidos, la imaginación, la creatividad, la energía tanto física como mental. Los niños necesitan tener la libertad suficiente como para explorar y jugar en absoluta libertad, ya que de esta forma, además de mostrar aspectos de su personalidad, también aprenden a través de los juegos y los ayuda a crecer.

Muchos autores señalan que “así mismo sienta las bases para el trabajo escolar y para adquirir las capacidades necesarias en etapas posteriores de la vida. Durante la edad escolar, el niño requiere de ejercicio físico y de la recreación colectiva para fortalecer sus músculos y huesos, adquirir actitudes que favorezcan su convivencia, competencia e interrelación con los demás”. Debido a que el juego estimula y favorece el desarrollo de la personalidad y el carácter, debe fomentarse y reforzarse con la actividad física y el deporte, que estimule la sana competencia, el trabajo en equipo, la resolución de problemas y la convivencia con otras personas. El juego le aporta una larga serie de experiencias que responden a las necesidades específicas de las etapas del desarrollo.Durante el primer año de vida, por ejemplo, los intereses se centran en el chupar, morder, explorar los juguetes, hasta la aparición de los dientes.


Más adelante, el «jugar a la mamá o el papá», le permite identificarse con aspectos de ellos que contribuyen en la formación de la personalidad. En muchas ocasiones, existen determinadas situaciones que pueden parecer insuperables o inmanejables para los niños, o por determinadas situaciones a las que los adultos no logramos llegar o comprender. Todas las situaciones previstas dentro de este marco pueden ser abordadas a través de juegos, siempre que se aborden en cierta forma que el niño no se sienta agredido o invadido. Un ejemplo claro son los celos por el nacimiento de un nuevo hermano. Este tipo de conflicto es común, y suele aparecer enmascarado en los juegos como reacción a procesos internos que el mismo niño desconoce, pero que le ayudarán a aceptar esa realidad, al representarse el problema de una forma nueva y grata para él, como cuando trata a su muñeco del mismo modo que él quiere ser tratado o cuando reacciona en su juego como querría haberlo hecho en la realidad. Según un artículo en Guía Infantil, “en el juego se da una adaptación entre lo imaginable (todo es posible) y lo permitido (reglas de conducta), en la que el niño tiene tiempo de aprender lo que es factible y correcto mientras permite una salida airosa a sus impulsos”.

A medida que los niños van creciendo comienzan a jugar con los juegos reglados donde se observa cómo pueden competir, si aceptan o no las reglas, cómo reaccionan frente al ganar o perder, etc. Un niño que no juega nos hace pensar que algo que le está sucediendo, y si esta situación se repite frecuentemente se hace necesaria una consulta. “Compartir el juego del niño es una manera de intercambiar con él, contenerlo, y volver a conectarse con una parte de niños que conservamos los adultos a través del tiempo. El juego provee a los niños la oportunidad de hacer sentir su universo. Esto los ayuda a descubrir y desarrollar su propio cuerpo, descubrir a otros y desarrollar relaciones interpersonales para imitar papeles de la familia y descubrir nuevos modos de operar.El juego le permite al niño conocer su mundo, descubrir su cuerpo, conocer a otras personas y relacionarse con estas, desarrollar vocabulario e imitar roles de adultos.

El juego es un medio primordial en el aprendizaje de los niños de nivel preescolar. Estudios han demostrado que el juego con un rango de funcionamiento psicológico incluye pensamiento creativo, solución de problemas, habilidades para aliviar tensiones y ansiedades, habilidad para adquirir nuevos entendimientos, habilidad para usar herramientas y desarrollo del lenguaje.Rousseau enfatizaba la importancia del niño, desarrollando sus instintos naturales, estableciendo un juego de niños en su ocupación natural y que no sienta alguna diferencia. Él veía el aprendizaje de los niños llevándose a cabo a través de la libertad y espontaneidad que el juego provee. Pestalozzi comenzó la primera educación al exterior enfatizando que los niños deben continuar como lo hacían en el hogar, en orden para.

Rousseau veía el juego como una forma libre y espontánea de aprender. Pestalozzi creía que el juego debía ser igual al juego del hogar encaminado a aprender”, según escribe Claudia K. Montoya Cabrera.Además, la autora señala que “el juego tiene motivación intrínseca. Es disfrutable, flexible, escogido libremente. No es literal. Requiere actividad verbal, mental y física. Krasnor & Pepler sugieren que el juego puro es una combinación de elementos. El juego del niño es simbólico (representando la realidad); significativo (experiencias relacionadas); activo (los niños están haciendo cosas); placentero (cuando se envuelven seriamente en una actividad); voluntario o intrínseco (motivado); los motivos son curiosidad, material, afiliación con reglas, expresado implícita o explícitamente, episódico, caracterizado por metas emergentes, cambiantes que los niños desarrollan espontáneamente. El contenido del juego está influenciado por las experiencias de los niños y por el contexto en el que ellos se encuentran. El contexto puede incluir ambiente físico, tiempo, otros niños y adultos, culturas y expectativas. Jean Piaget propone que el juego puede ser pura asimilación, pero su relación o predominio de su asimilación sobre la acomodación es lo que define una actividad como juego. Dewey sugiere que el juego da prominencia o énfasis a una actividad sin mucha referencia a sus resultados.

Bruner, Jolly & Silva, proponen que los niños usan invenciones en las reglas del juego en una forma creativa y generativa. Brunner y Sherwood ven el juego como una oportunidad para practicar su rutina de conducta. Los niños cuando juegan están continuamente percibiendo, usando contrastes: un aspecto social, de aprendizaje. El juego tiene un lugar particular en la Teoría de Piaget. Piaget escribió: «El juego es una forma particularmente poderosa de actividad que tiene la vida social y la actividad constructiva del niño. Las funciones del juego difieren con la variación de edad cronológica. Muchas actividades del exterior e interior de los niños son determinadas por el equipo, espacio y superficie

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