Los maestros y su impacto en la autoestima de los estudiantes

La forma como lo profesores se refieren a cada uno de sus estudiantes impacta los procesos emocionales de estos permitiendo que se encaminen hacia los procesos de éxito o llevandolos a perder la confianza y tener bajos niveles de autoestima.

El Autoestima es la capacidad  que desarrollan los seres humanos de quererse a si mismos y de valorar cada una de las cosas que los caracterizan como lo son sus talentos, destrezas, habilidades, rasgos y características  de personalidad, constitución física, entre otras. La autoestima es un proceso en constante construcción lo que hace que se forme y refuerce  a través de todas las vivencias experimentadas por el individuo, de los juicios que se generen alrededor de el y  en generar de  todas las cosas que le rodean,    el tipo de  ideas sobre lo que esta bien o no lo esta, a nivel de diversas áreas como  la belleza, la inteligencia, la capacidad de relacionarse con otros,  las habilidades particulares.

Al ser reforzada en cada situación que la persona enfrenta se ha encontrado que  los docentes y maestros, tienen gran influencia en  la forma como un estudiante genera sus procesos de autoestima y auto imagen,  la manera como  se ven  a si mismos se consolida  a  través de las enseñanzas, el tipo de evaluaciones cualitativas  y los juicios valorativos que emiten, los maestros pueden generar una alta o baja autoestima que impacta los procesos académicos y la vida social de un estudiante.
El poder que se tiene al ser profesor, es inmenso dado que se impactan vidas en formación y se puede llegar a iluminar el camino y los procesos de desarrollo o a perjudicar  a una persona negándole la posibilidad de encontrar caminos de realización personal.

Es así que cuando un maestro tiene un bajo concepto de algún estudiante, tiende a hacer comentarios o  a tener actitudes que le transmiten  a este las ideas y juicios que el profesor ha formado y hace que se sienta en desventaja en relación al grupo, dado que el papel del profesor y su rol de experto y dotado de reconocimiento social le dan el poder para consolidar juicios y  generar acciones que permiten a la persona superar los obstáculos o sentirlos como  elementos que nunca van a ser manejados.
Al pasar el tiempo,  el estudiante, termina aceptando la opinión negativa del profesor y en concordancia actúa como un mal alumno, indisciplinado, incumplido o con baja calidad en su desarrollo académico. Lo cual se vuelve un circulo vicioso, pues estas conductas terminan reforzando la idea del maestro respecto a la persona y  genera cada vez mas y mas juicios de valor respecto al estudiante en cuestión.





El problema se agrava si consideramos que el proceso de retroalimentación se da en términos nocivos, pues el  profesor no cambia de idea  si no ve resultados positivos en el alumno, y éste no  mejora pues no cuenta con incentivos o mecanismos de reconocimiento y apoyo que se lo permitan.

Los profesores que tienen un bajo concepto de sus estudiantes, acaban despreciándoles, crean  distancia física y emocional, solo generan refuerzos negativos y castigos, lo que lleva a que el estudiante pierda poco a poco la fe en si mismo y  empiece a cuestionarse sus capacidades dejando de esforzarse y sumiéndose en un estado emocional complejo que lo lleva a bajos niveles de  estima hacia si mismo y cualquier producto que se genere como acción directa de su gestionar diario.

Los maestros tienden a  categorizar a sus alumnos como buenos o malos, disciplinados o indisciplinados, excelentes o terribles, y no llegan a reflexionar sobre el impacto y valor que tienen sus conductas y argumentos en las personas a quienes están formando. Tal como lo señala Carina Kaplan en su obra «Buenos y malos alumnos: descripciones que predicen”:
«…al mismo tiempo que el maestro conoce a sus alumnos, los clasifica o categoriza: A es «inteligente», B  es «inquieto», C es «desprolijo», D es «conversador», E es «aplicado», etc…»

Estas etiquetas  traen aparejadas valoraciones y niveles de expectativas  que involucran de manera automática un resultado, que en la medida que refuerce la etiqueta será  retroalimentado, pero si disiente del proceso de la categoría puede ser ignorado generando en la persona confusión emocional.
Las personas clasificadas como buenos estudiantes,  pueden también presentar problemas de autovaloración, dado que las exigencias y la presión extrema a la que son sometidos  pueden generar problemas emocionales que involucran sobrepasar sus capacidades y sentirse poco merecedores de las buenas cosas de la vida si no logran mantener un nivel de resultados que los demás consideren excelentes.
Son los llamados, jóvenes  perfectos’,  nunca fallan y dentro del contexto en el que se desarrollan,  no se les permite cometer errores, bajar su promedio académico, o renunciar a las actividades que les dan estatus y posición privilegiada.  Son jóvenes con grandes problemas de estrés emocional, además  se autoexigen  más allá de los límites obvios y tienen  fantasías de fracaso que no les permiten disfrutar sus logros.
Es importante que los adultos y maestros reflexionen acerca de  la forma como se comunican con los jóvenes ya que  estos patrones pueden apoyar  procesos de auto confianza o de  poca valoración hacia si mismo dependiendo la forma como se realicen. Es  primordial identificar el tipo de exigencias que se le  hace a los estudiantes  y que estas sean coherentes con las posibilidades reales de  la persona,  lo cual facilita el manejo emocional y la consolidación de recursos en pro de un desarrollo basado en la búsqueda del bienestar.
Dentro de los procesos que permiten manejar y fomentar una buena autoestima en los estudiantes están;
 Enseñarles a analizar con cuidado las opiniones de los demás sobre  ellos.
 Pensar en positivo.
 Reconocer las cualidades y talentos y trabajar en ellos.
 Entender que se es autentico, único y diferente.
 Aceptar las emociones y sentimientos, vivirlos, analizarlos y dejarlos ir.
 Generar Procesos de auto cuidado
 Reconocer y atender necesidades emocionales.
 Nutrir cuerpo y espíritu
 Cuidar la salud y el cuerpo físico.
 Ver cada sentimiento en su dimensión real.
 Darse premios pequeños cada que se obtenga un logro.
 Aliviar la tensión
 Tomar decisiones.
 Enseñarles a divertirse.
 Dejar a un lado las comparaciones.
 Establecer límites emocionales y físicos.
 Asumir responsabilidades.
 Valorar los triunfos.

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