Los concursos otra vez de moda

‘Atrapa un millón’, concurso de Antena3 presentado por Carlos Sobera, logró lo que durante un tiempo parecía imposible: desbancar a ‘Sálvame’ en la noche de los viernes. Algo que le resultó imposible a su antecesor, el programa del corazón ‘DEC’. Si algo funciona, ¿por qué no repetirlo? Y así los concursos vuelven a estar de moda.

El arte de Telecinco en lo que a retroalimentación se refiere parecía imparable. Esta cadena ha conseguido albergar dentro de su parrilla todas las historias referentes a la nueva cultura del corazón, aquella que ya poco tiene que ver con la vida de famosos que hacen algo más con su vida que venderla al mejor postor. Exconcursantes de realities, primos del cuñado del hermano de, señoras que difunden rumores y frikis varios protagonizan las nuevas historias ‘de interés’. No llegan a la portada del Hola, pero sí a las sillas del Sálvame, el máximo exponente de cómo conseguir una gran audiencia a base de sentar en una mesa a varios personajes excéntricos (Belén Esteban en cabeza) y darles total libertad. ¿Hay algo más barato y a la vez más rentable?


Este último programa, Sálvame, se emitía solo de lunes a viernes por la tarde, pero consiguió tal fuerza que se ganó también un espacio en el prime time de los viernes. El objetivo: cargarse a DEC, su competidor en Antena3. Y lo consiguió en poco tiempo, con un talonario más holgado y sacándose de la manga Enemigos Íntimos cuando DEC, en una agonizante lucha por la supervivencia, gastaba su último aliento intentando dar la contra a las historias que se vertían en el show de Jorge Javier Vázquez. Enemigos Íntimos era lo que su nombre indica: ¿para qué dejar a la competencia lo que podemos hacer en casa? Si alguien tiene que atacar a Kiko Hernández o maldecir a Rosa Benito, qué mejor que tenerlo en la propia cadena y rentabilizar las dos versiones de la historia.

Este círculo de retroalimentación, como decíamos al principio, parecía imparable. Hasta que un día llegó Carlos Sobera con un modesto concurso y se plantó en el prime time de los viernes de Antena3. Una apuesta arriesgada como mínimo. Se trataba de Atrapa un millón, un programa importado del Reino Unido y que giraba entorno una sencilla premisa. Una pareja de concursantes debe conservar la mayor proporción posible del millón de euros con el que parte su participación. Para ello deberá apostarlo a la respuesta correcta de entre las cuatro opciones que se plantean pregunta tras pregunta. Y así hasta ocho cuestiones a resolver.

El éxito de algo tan sencillo fue abrumador. Por primera vez en mucho tiempo la audiencia parecía cansada de ver pelearse día sí, día también, a los mismos personajes. Hasta el punto que Atrapa un millón logró emular a Sálvame en un proceso inverso: empezó a emitirse de lunes a viernes por la tarde. Visto el éxito, Antena3 se rindió en su lucha de vencer a Telecinco con sus mismas armas, y con ayuda de alguna serie bien compradas y algunas producciones propias, pasó a presumir del eslogan «Nosotros entretenemos así».

Y «así» los concursos se han ido multiplicando. La otra gran apuesta de Antena3 ha sido ¡Ahora Caigo!, programa presentado de Arturo Valls y que tiene en el efectismo de ver a los eliminados caer en una especie de foso su mayor aliciente. Este se ha sumado a clásicos de la cadena, como La Ruleta de la Suerte (antaño Fortuna), o al concurso más veterano de nuestros días: Saber y Ganar. La apuesta de La2 de TVE, conducida por el sonriente Jordi Hurtado, con la que muchos españoles hacen la sobremesa desde hace ya 14 años.

Para competir con la moda, Cuatro, cadena recién comprada por el imperio de Paolo Vasile, se ha sacado de la manga algún que otro concurso. Eso sí, de dinámica bastante tontuna y alejada de cualquier ejercicio intelectual. Uno para ganar, pintoresco show presentado por Jesús Vázquez, se reduce a superar pruebas absurdas a cambio de dinero. ¿Concurso? Sí, pero no en el sentido que aquí nos ocupa. En todo caso, siempre les quedará Pasapalabra (Telecinco).

Porque sí, es cierto. Poco tienen en común los concursantes de Saber y Ganar y los de ¡Ahora caigo!. Mientras que los del primer concurso deben demostrar un alto bagaje cultural en diversos ámbitos, los segundos tienen suficiente con deletrear ‘Camaleón’ o nombrar la provincia de la que Cádiz es capital. E incluso mejor que no lo hagan, así los vemos caer en el foso y todo resulta más divertido. Sea como sea, que los concursos de preguntas y respuestas a cualquier nivel hayan tomado el relevo -ni que sea en parte- al chafardeo gratuito es una buena noticia.

Vídeo: Uno de los más populares de ‘Atrapa un millón’. Una pareja pierde todo el dinero en la primera pregunta.

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