Las lecturas obligatorias en las escuelas

Acercamiento a la relación entre la lectura y la obligatoriedad en las escuelas, un punto importante para evitar que los jóvenes lectores odien la lectura y no formen el hábito de leer.

En la escuela, por lo general, a inicio de semestre se nos da una lista con los libros que leeremos que leer durante todo el año y para aquellos que no les gusta la lectura, es muy difícil poder escaparse de eso.

Leyendo

Leyendo

Cada lectura es diferente para cada curso y año y van acorde con el crecimiento mental y psicológico de los niños, pero se me viene a la mente una pregunta: ¿en verdad la obligatoriedad de las lecturas en la escuela hace que los niños adquieran un hábito lector?

Yo creo que esa es una completa mentira y parece ser la premisa de la cual parten muchas escuelas para imponer la obligatoriedad de la lectura en sus planes académicos. El problema es simple, va a ser muy difícil que un niño que se siente obligado a leer, lo haga por su cuenta e independientemente cuando ya ha relacionado a la lectura con un sentimiento incómodo.

Si bien no desdeñamos la importancia de la lectura en ciertas etapas de la vida, tanto para desarrollar la creatividad y el sentido crítico, estoy en contra de la lectura obligatoria, sin embargo hay maneras opcionales con las cuales se puede motivar a los más pequeños y no tan pequeños para que escojan de una lista de lecturas, la que realmente le apetezca y de esta manera tornar a la lectura en un hábito.

Al brindarles una lista desde donde puedan escoger, los estudiantes se sentirán libres y escogerán la que más le sea afín, desarrollando mucho más poderosamente su comprensión y sentido crítico.

Leyendo en una librería

Leyendo en una librería

Otro de los puntos importantes para tratar de hacer que la lectura se convierta en un hábito y que los niños, por ellos solos y no por obligación se acerquen a leer, es dándoles un panorama general de lo que tratará la lectura, de una manera dinámica y didáctica, de modo que ellos sepan anticipadamente por donde irá el rumbo de la lectura, claro que sin aguarle la fiesta del final del libro, sino con un buen adelanto que capture.

Como vemos, todo está en cómo se plantean las medidas para que el lector o alumno desee verdaderamente leer y no sienta el hábito lector como una imposición u obligación que a la larga lo hará disfrutar del hermoso placer de leer.

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