¿Qué nos enseñan las artes marciales?

Dentro del universo de las actividades extraescolares el deporte se lleva la palma. Todos queremos que nuestros hijos desarrollen capacidades que no se encuentran en los libros y para ello los inscribimos en algún deporte, atendiendo a los gustos del niño o las cualidades del deporte. Pero de éstos hay muchos: desde los deportes de equipo como el fútbol o el baloncesto, hasta los individuales como la gimnasia rítmica. Pasando, evidentemente, por las artes marciales. La gran proliferación de películas donde se hace exhibición de esta práctica milenaria y la fascinación que muchos sienten hacia la cultura asiática ha propiciado que deportes de competición como el Karate, el Taekwondo o el Judo hayan ganado cada vez más adeptos.

Pero ¿qué nos puede aportar un deporte tan aparentemente violento como las artes marciales? ¿No fomentarán la agresividad en los niños? Aquellos que han practicado alguna arte marcial a buen seguro sabrán que son algo más que pegar palos a diestro y siniestro: son una filosofía de vida y una técnica de autodefensa que de ningún modo puede emplearse para hacer el mal. La disciplina, la lealtad, el control de las emociones y, como no, mantener una buena forma física, es lo que se enseña en las clases de artes marciales.

Practicando Karate al aire libre.

Artes marciales e infancia

En todo momento, los jóvenes contarán con un profesor que vigilará por su integridad física y, lo más importante, les enseñará que una arte marcial se trata de un ‘juego’ para divertirse, y que en ninguno de los casos se permite lastimar a nadie. En las clases de artes marciales la agresividad mal canalizada se encuentra, más que nunca, totalmente prohibida. Al contrario de lo que pueda pensarse a priori, las artes marciales ayudan al infante a canalizar y utilizar la propia energía en pro de conseguir algo positivo: mejorar la psicomotricidad y la conducta agresiva, al tiempo que se refuerza la autoestima y el autocontrol.

Por otro lado, es importante señalar que cada joven combatirá con un homólogo de peso y altura similares. La edad recomendada para que un niño comience a practicar este deporte es a partir de los cuatro años en adelante. Problemas de salud como el asma, el equilibrio o desviaciones de columna pueden ser tratados en los niños ayudándose de las artes marciales, ya que el entrenamiento cardiovascular suele ser una parte esencial de toda disciplina que se precie.

¿Cuál elegir?

Cada disciplina se acoge a una filosofía diferente, y son las orientales (con varios siglos a sus espaldas) las que imponen esas directrices de no-violencia de una manera más profunda. Por otro lado, las artes marciales no dejan de evolucionar, por lo que podemos encontrar variantes más modernas como el Kick Boeing, el Full Contact o el Aeroboxing. Los estilos más tradicionales son aquellos que nos vienen importados del continente asiático y que forman parte de su cultura milenaria: el Judo, el Kung Fu, el Taekwondo y el Karate son las disciplinas más conocidas en occidente, sin desmerecer el Boxeo Tailandés (Muay Thai en su forma tradicional), el Aikido, el Hapkido o el Win Tzun, entre muchas otras.

Foto por szift en Flickr

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