La reeducación postural

Este método cumple ahora casi tres décadas y se basa en la teoría de que los músculos están conectados entre sí formando cadenas. A diferencia de otras terapias, requiere de una gran participación del paciente y los tratamientos siempre son individualizados. Según la reeducación postural, cada persona es un mundo.

En la fisioterapia común, el paciente no interviene el tratamiento

Las nuevas técnicas siempre són polémicas, entre otras cosas porque las voces escépticas abundan y porque a menudo aparecen quienes las practican de forma fraudulenta o inadecuada. Esta gente da mala fama al sector, y a veces empiezan a correr rumores sobre la inefectividad de un método que en realildad es válido. Ese es uno de los peligros que corre la reeducación postural, una práctica de fisoterapia aparecida a principios de los 80 que cada día tiene más adeptos entre los expertos.

La reeducación postural parte de una teoría muy sencilla. Los músculos no son independientes, sino que se agrupan los unos con los otros formando cadenas, de una forma parecida a como lo hacen las tejas de un tejado. En nuestro cuerpo encontramos cuatro cadenas principales, la mayoría de ellas ubicadas en la parte posterior. Como consecuencia de nuestros movimientos diarios, estas cadenas se van alargando y acortando, a menudo de una forma poco natural que provoca que los músculos se acorten, es decir, pierdan lentamente su elasticidad natural. Cuando esto sucede es cuando aparecen patologías como la artritis o la escoliosis.


Por tanto, el enemigo a batir es el acortamiento de las cadenas musculares. Para ello, hay que recuperar el tono muscular normal. Esto se ha demostrado imposible mediante las técnicas de estiramiento pasivo, es decir, aquellas en las que el paciente no interviene y es el fisioterapeuta el que realiza los movimientos. En la reeducación postural, en cambio, el paciente es una parte importantísima del proceso y tiene que ponerlo todo de su parte para recuperarse. Además, son tratamientos individuales e individualizados. Además de que el terapeuta realiza sesiones de un sólo paciente (algo ya habitual en la fisioterapia), se parte de la base que cada persona es un mundo. Su patología es distinta a la de los demás, y el funcionamiento de su organismo también difiere. Además, no trata sólo músculos. También articulaciones o incluso la respiración, que se atiende en todo momento.

A pesar de que encontramos en internet múltiples cursos y empresas que ofrecen este servicio, hay que tener en cuenta que sólo un profesional está cualificado para realizarlas. Con las cosas de la salud, ahora y siempre, es mejor no jugársela. Por lo demás, és un método que vale la pena probar sin necesidad de esperar a tener dolores o alguna patología. En la reeducación postural, además, somos nosotros la clave para reeducar nuestros músculos.

Foto: Fisioterapeuta por Elza Fiúza/ABr en Commons.wikimedia.org.

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