La memoria, arma fundamental en la evolución del ser humano

En esta entrada veremos la importancia de la memoria en el desarrollo del ser humano y un estudio muy interesante sobre el pestañeo.

Una de las armas más valiosas que posee el ser humano, además de la inteligencia, es la memoria. Es muy importante pues resulta difícil imaginar lo que sucedería en ausencia de ella. Sólo piensen es despertar al día siguiente y no recordar absolutamente nada. No habría nombres, ni roles ni, nada. Sería un caos. El ser humano se convertiría en algo menos que un autómata en el mejor de los casos, siempre dando vueltas sobre su mismo sitio y sin poder lograr ningún avance significativo pues la experiencia se perdería con el sueño. Ciertamente, uno de los principales instrumentos de la memoria es justamente el sueño, momento en que se fijan las experiencias vividas durante el día. Hace algunos meses leí un estudio muy interesante que precisamente tocaba este punto y lo relacionaba a su vez con otro mecanismo del cual muchos de nosotros no siquiera somos conscientes pero que lo efectuamos desde el primer día de nuestras vidas. Me refiero al solo hecho de pestañar cada cierto rato y a lo largo de todo el día, excepto cuando dormimos.

Imagen tomada de Wikipedia

Este estudio refería que el pestañeo es un mecanismo que no se limita a lubricar los párpados sino que sería el sistema del cual dispone el ser humano para almacenar información que recoge a través de la vista. El estudio explicaba que el parpadeo es como un clic de fotografía en que cientos de imágenes son registradas a diario en nuestra memoria. Ciertamente no todas quedan fijadas en la memoria y es durante el sueño que se produce la discriminación de las mismas, pasando a quedar fijas en nuestra memoria las más relevantes y que pasan a nuestro acervo.



Por ejemplo, ahora mismo que estoy escribiendo parpadeo en promedio –como cualquier otra persona- a razón de 10 o 12 veces por minuto y así durante la jornada de trabajo. Durante mi descanso, sería inútil que mi memoria almacenara todos y cada uno de sus clic fotográficos, ya que son repetitivos. De hecho, el primero de ellos debe haber quedado almacenado y es el que en un futuro nos sirve para saber cómo colocar los dedos en el teclado, siguiendo nuestro ejemplo.

Sin embargo, existen otras tantas teorías respecto del proceso de fijación de recuerdos. Una muy aceptada es la que sostiene que los recuerdos se fijan a los pocos minutos de ocurrida la experiencia mediante la desencadenación de una serie de procesos que implican el uso de proteínas, enzimas y minerales que hacen actuar las neuronas de determinada manera, utilizando como función básica la sinapsis. En donde si hay un poco más de consenso de parte de la comunidad científica es en cuanto a que existen varios tipos de memoria. En efecto, hasta hace un tiempo se creía que sólo existían dos tipos de memoria, de corto y largo plazo, pero se ha visto que además está la memoria sensorial que trabaja en base a lo que captan nuestros sentidos. Basta con advertir un caso de pérdida de memoria para darse cuenta que la primigenia clasificación resultaba más que escueta en términos de comprensión de este complejo mecanismo. Por ejemplo, las personas que han tenido un accidente y sufren de amnesia. Lo más probable es que no recuerden su nombre ni dónde viven, ni los nombres de las personas que conocen. Sin embargo, estas mismas personas son capaces de articular palabras y frases y responder perfectamente a las preguntas y para esto, debemos darnos cuenta que usan la memoria ya que en algún momento adquirieron el conocimiento del lenguaje y lo fijaron en su memoria.

Imagen tomada de Flickr por lissakarter

Lo que es más, muchas veces algunos recuerdos que tenemos, recién afloran cuando llegamos al lugar dónde se suscitaron. Otro hecho importante a considerar es cuando dejamos de practicar algo que solíamos hacer como tocar algún instrumento. El recuerdo no se pierde, sino que queda como en un libro cerrado. Es por esto que se habla de que la memoria consta de un mecanismo de entrada, un mecanismo de proceso y un mecanismo de salida y en muchas ocasiones los dos primeros funcionan perfectamente pero el problema se suscita en el mecanismo de salida de información o evocación. Los especialistas recomiendan ejercitar constantemente la memoria en base a técnicas como memorizar frases cortas, poesías o incluso trabalenguas. También se pueden aprender nuevas cosas, nuevos cursos. Leer por supuesto y desarrollar actividades psicomotoras como aprender a tocar algún instrumento. Coleccionar algo también ayuda mucho a la memoria ya que el coleccionista siempre tiende a recordar casi todo lo que tiene para no repetirlo, como un niño cuando junta figuritas para su álbum. Sin duda es una gran esperanza para las personas de la tercera edad y por qué no para los enfermos con el Mal de Alzheimer, saber que la pérdida de memoria es un proceso reversible.

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