La importancia del factor emprendimiento

Ser emprendedor resulta para muchos, una alternativa prodigiosa para ascender en la calidad de vida, esto es positivo y lo es en mayor porcentaje cuando este beneficio alcanza a un asentamiento social o una comunidad en general. El emprendedor debe asignarse la capitanía del barco que navegará hacia el desarrollo, siendo las instituciones y empresas las cartas de navegación que permitan alcanzar el objetivo sin dejarse perder por la marea.

Organismos internacionales e instituciones privadas en todo el mundo cada vez participan con mayor decisión en proyectos sociales enfocados a la mejora de la calidad de vida en países pobres. Ya sea su participación como ejecutores, inversionistas o fomentadores, la actitud de promover dichos proyectos es una clara muestra del enfoque orientado al desarrollo mediante la participación de organismos tan variados como las instituciones gubernamentales, privadas y organismos internacionales.

Foto: El Equilibrio Perfecto

En el mundo, principalmente en países en proceso de desarrollo, la aparición de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), se ha dado con contundente crecimiento, convirtiéndose en una emergente alternativa para ampliar las posibilidades de desarrollo en sectores aquellos en los que el Gobierno no llega y en los fragmentos más diversos como salud, educación, alimentación, e inclusive  en temas medio ambientales.

El rol de las universidades también es un factor interesante en el proceso de fomentación conjunta para el desarrollo, sea mediante concursos que incentiven la generación de proyectos sociales, cuyo premio radica en la posibilidad de llevarlos a cabo gracias a la entrega de un presupuesto y asistencia técnica, o mediante la apertura del acceso educativo a sectores con menores recursos económicos.



Este último factor resulta interesante si pensamos que al facilitar la instrucción superior a personas de estratos sociales bajos, se está también fomentando el desarrollo a largo plazo. La idea de incentivar la educación podría maximizarse si se procura una instrucción mediante el acceso a profesiones técnicas y emprendedoras.

El concepto de emprendimiento viene a convertirse en un motivador muy importante e incluso trascendental en el desarrollo social. En países donde la economía es fuertemente desigual (es decir, casi todos), donde la distribución de las riquezas permanecen desproporcionadas a favor de sectores empresariales y clases medianas y altas.

El factor emprendedor se convierte en el eslabón principal en la cadena que se intensifica con el fomento de las instituciones, empresas y organismos.

Si imaginamos un circulo cerrado en el que el producto humano en proceso de desarrollo es incentivado por las entidades (sean las que sean), que sea el caso, intermedia mediante alguna universidad o instituto que apoya con el factor  científico y teórico, y se solventa económicamente mediante el apoyo de una empresa privada o una institución; es posible detallar el funcionamiento de este exitoso proceso emprendedor.

La idea de ser emprendedor radica en que un determinado individuo o colectivo social se hace de sus limitados recursos y mediante el esfuerzo y  el empeño, consigue un notorio avance en la empresa o labor que desarrolle. Así de sencillo.

Entonces surge la posibilidad de «sacarle el jugo» a está actitud emprendedora, que como acertada cualidad, resulta altamente contagiosa, hablando en un lenguaje más empresarial, se puede decir que es una especie de Coaching y Liderazgo que lo que hace es incentivar la voluntad y las ganas para alcanzar los objetivos.

Este factor emprendedor es incentibable por las instituciones o organizaciones mediante los proyectos de desarrollo social, ya sea en el sector que se determine (salud, educación, nutrición, infraestructura, etc.),  brindado a el individuo o colectivo social, las herramientas necesaria para explotar eficientemente sus recursos y posibilidades.

Estas herramientas se centran principalmente en la posibilidad de capacitación que las organizaciones y empresas tienen. Siendo sus rol el de capacitar y enseñar los procesos adecuados para llevar  a cabo una acción o labor, el resto viene afianzado por la mentalidad emprendedora del individuo o colectivo.

La formula parece sencilla, pero requiere mucho más tiempo y esfuerzo. Los proyectos de desarrollo acertivo son aquellos que median la posibilidad de hacer de la mejora social un proceso autosostenible, es decir, que mediante el impulso que se brinda en el inicio,  el colectivo puede valerse de forma autónoma para seguir creciendo.

Capturar a una población que desee aprender para mejorar y en consecuencia, mejorar su capacidad productiva, resulta una manera positiva de incentivar el desarrollo, esencialmente económico y por ende, social, educativo y cultural.

Es entendible que generando un factor productivo en una localidad, ésta vaya mejorando su capacidad de generación del recurso financiero, es decir, ampliando el saldo monetario. Esto implica mayor pago de tributos y en consecuencia, mayor recaudación tributaria por parte del gobierno local. Esto, a su vez, posibilita la ampliación del presupuesto cuando el fenómeno se hace constante, y por consiguiente, la elaboración y proyección de obras de infraestructura que antes eran imposibles de solventar.

El crecimiento de una economía, por menor que sea la economía y su crecimiento, hace también posible una distribución de las riquezas a mayor escala, esto quiere decir que los sueldos y el ingreso per capita también se elevan.

Al elevarse el ingreso, digamos familiar, los gastos dejan de limitarse simplemente a cubrir las necesidades básicas como alimento y vivienda, sino que se contagian de otros como salud y educación.

Para esto, también es necesario una guía o capacitación para la adecuada implementación de la mejora en los distintos sectores. Por dar uno ejemplo, el sector educativo: siendo desafectado de interés ante una economía poco saludable y en la que la prioridad es el trabajo, nunca se ha dado por enterado que un buen aprendizaje aunque no asegura, incrementa las posibilidades de desarrollo y éxito.

Crear entonces proyectos sociales enfocados a la educación resulta prioritario en una zona en la que antes no la hubo y resulta también, un claro ejemplo de desarrollo sostenible en el que no se limita una propuesta a ejecutar un proyecto de desarrollo único, sino que éste tiene la capacidad de intervenir, afectar y mejorar otros niveles de una misma comunidad, para esto, el emprendedor resulta tan importante como el (o los) motivador (es).

Ser emprendedor resulta para muchos, una alternativa prodigiosa para ascender en la calidad de vida, esto es positivo y lo es en mayor porcentaje cuando este beneficio alcanza a un asentamiento social o una comunidad en general. El emprendedor debe asignarse la capitanía del barco que navegará hacia el desarrollo, siendo las instituciones y empresas las cartas de navegación que permitan alcanzar el objetivo sin dejarse  perder por la marea.

Foto: Cultura Digital
Foto: El Economista

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