La educación con el azote sigue vigente en España

Un estudio reveló que los niños españoles, aún en la actualidad, se siguen educando con el azote. Si bien estos métodos de castigo parecen ser de época antigua, siguen, lamentablemente, muy vigentes en la sociedad española. Muchos son los padres que continúan dando una bofetada, un azote o cachete a sus hijos para castigarlos cuando han hecho algo incorrecto, pensando y estando convencidos que estas formas de castigo enderezarán a los niños.

La educación con el azote sigue vigente en España

Un grupo de investigadores está llevando adelante el Estudio Internacional de Paternidad, un proyecto en el que se analizan los distintos modelos educativos de veinte países. En el caso de España, el estudio se realizó con 1.070 universitarios y el resultado deja mucho que desear.

El estudio reveló que los niños españoles, aún en la actualidad, se siguen educando con el azote. Si bien estos métodos de castigo parecen ser de época antigua, siguen, lamentablemente, muy vigentes en la sociedad española.

Muchos son los padres que continúan dando una bofetada, un azote o cachete a sus hijos para castigarlos cuando han hecho algo incorrecto, pensando y estando convencidos que estas formas de castigo enderezarán a los niños. Pero ¿Es eficaz el castigo corporal? ¿No es mejor emplear otras formas de castigo? ¿No es mejor hacer entender con palabras lo que es incorrecto?

La educación no es tarea fácil y el hecho de hacer entender lo correcto e incorrecto a los niños tampoco lo es. El castigo, por su parte, no se queda detrás. Este es un tema muy controvertido en la “literatura sobre disciplina de los padres”. Pero vale recalcar que en los últimos tiempos mucha de esta literatura encontró varias consecuencias psicológicas negativas en el castigo corporal a los niños.

Y es que acompañado del castigo corporal, los padres ejercen una agresión psicológica que agrava la situación, la cual puede generar importantes consecuencias psicológicas en los niños.

Retomando el estudio en cuestión, éste reveló que la mayoría de los padres utiliza el azote, la bofetada o el cachete en una media que supera las diez veces al año. Además, una encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS, mostró que “el 60% de la población española está de acuerdo en dar una bofetada a un menor con el objetivo de evitar problemas mayores más tarde”.

Estos números nos demuestran que existe una aceptación social respecto el castigo corporal. Algo que como mínimo nos debe llamar la atención. El dar una bofetada no es sinónimo que el niño no hará nunca más lo que motivó el castigo, incluso quizás aumenten las ganas de hacerlo o se geste en él un sentimiento de bronca o rechazo al padre por hacer eso.

En lugar del castigo corporal, los padres deben emplear otros métodos. Los hijos necesitan control, supervisión y disciplina, tres cuestiones que incluyen razonamientos verbales, refuerzo del comportamiento adecuado y castigos no físicos: retirada de privilegios, tiempo fuera, etc. Es esto lo que hay que implementar.

A vosotros ¿Qué os parece? ¿Es efectivo el castigo corporal? ¿Cómo educan y/o castigan a vuestros hijos?

Fuente: El Mundo

Foto: Castigo por andreco en Flickr

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