‘La Alegría de Educar’

La Alegria de Educar

La Alegria de Educar

El paso de los años acaba haciendo mella en la motivación de los profesores y en la planificación de las sesiones en clase. El libro ‘La Alegría de Educar’ de Josep Manel Marrasé enseña a los docentes a redescubrir día a día el universo de la educación, a seguir vibrando al entrar al aula y a realizar la práctica docente con la vocación per enseñar renovada.

Tras muchos años de experiencia en diferentes campos de la enseñanza, el autor aporta diferentes claves prácticas para mejorar los resultados en el aula y lograr que el profesor redescubra la satisfacción personal y profesional de la docencia. Este libro ofrece a los profesionales de la enseñanza una serie de reflexiones y experiencias que incorporan recursos del mundo del teatro, la música y la ciencia para detectar las ilusiones de los alumnos y así incitarlos a superarse a sí mismos.

En este sentido, ‘La Alegría de Educar’ contiene numerosos recursos para establecer relación entre los estudiantes y los profesores  que debe basarse en “un ámbito de afectos y complicidades” para que la clase funcione. La figura del profesor es esencial en el desarrollo del alumnado puesto que, en opinión de Marrasé, los alumnos “tienen que percibir el acompañamiento” del profesor y que tienen la capacidad necesaria para lograr sus metas.

La visión que tienen los profesores de los alumnos también es un aspecto que aborda el libro de Marrasé. El autor apunta que “los docentes son buscadores de cualidades, no de defectos”, logrando así que los estudiantes reconozcan su valía y puedan superarse a sí mismos. Así pues, los docentes tienen que interiorizar una regla fundamental: “pensar que sus alumnos son los mejores contribuye a que tiendan a serlo”.

No obstante, este consejo no es una panacea y requiere que el profesor adapte sus métodos de enseñanza en función del grupo de clase que tiene, ya que “si nuestros alumnos son diferentes, no tiene sentido adoptar procedimientos inmutables”. El autor defiende que los profesores tienen que “demostrar la visión de un todo” ya que la mejora individual contribuye a que el grupo de clase avance. Y es que “educar es una aventura que siempre tiene un final feliz».

Sobre el autor

Josep Manel Marrasé es licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Barcelona y doctor en Sociología y Ciencias Políticas por la Universidad Pontificia de Salamanca. Marrasé ha desarrollado una dilatada carrera en la enseñanza, compaginando siempre tareas directivas con la labor de profesor de diversas asignaturas de ámbito científico. También es autor de varios libros de texto en estas áreas. En la actualidad, es subdirector y profesor de Matemáticas de la Escuela Hamelin-Internacional Laie.

Foto: UNED

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