Ingeniería en Informática y Comunicaciones vs. el Plan Bolonia

Algunas profesiones quedaron libradas al azar, como si no fuera importante ocuparse de ellas, los profesionales del ramo se quejan y piden que el Estado tome cartas en el asunto y establezca normas comunes para todos.

Nos habían prometido que el Plan Bolonia vendría a mejorar la situación profesional y laboral de la Comunidad Europea pero, por el contrario, desde su aplicación no dejan de surgir más y más polémicas con diferentes titulaciones, algunas de ellas muy en boga y, según muchos de nosotros entendemos, sumamente necesarias como la informática y las telecomunicaciones.

Muchas veces hemos hablado del futuro profesional, altamente prometedor en cuanto a empleabilidad e ingresos de estas dos carreras pero el Plan Bolonia ha dado por tierra con nuestro presagio, desmoralizando a quienes se encuentran estudiándolas, incluso a quienes la ejercen desde hace algunos años.

El Plan Bolonia y la polémica de la Informática y las Telecomunicaciones

El Plan Bolonia y la polémica de la Informática y las Telecomunicaciones

Y es que el problema del Plan Bolonia con estas dos carreras en particular – aunque no son las únicas afectadas- es que han sido puestas en un banquillo de generalizaciones, minimizadas y, según los profesionales del sector, hasta ridiculizadas en sus capacidades y aptitudes, restando importancia a sus competencias y ya veremos bien el por qué.

El tema del Plan de Bolonia es que se ha producido una increible variabilidad con las titulaciones y y las universidades, no sólo en España sino en toda la comunidad afectada por el Plan Bolonia lo cual determina una gran laguna con profesiones reguladas y atribuciones específicas de las profesiones.

Lo primero que hay que decir es que, como en la Unión Europea se enarbola el libre ejercicio de las profesiones -no de todas, claro- ha decidido no favorecer la regulación de las mismas, de manera que no sea necesario poseer un título para ejercerlas.

Por supuesto que lo antedicho no se ajusta a la medicina, donde no cualquier pelmazo podría ocuparse de la salud y donde sí se exige un título habilitante, pero curiosamente, muchas otras profesiones han quedado libradas al azar, y de allí provienen los bramidos de los profesionales recibidos y estudiantes que sienten desvalorizado su esfuerzo y trabajo.



En España existen muchas profesiones reguladas (con atribuciones específicas) que en la Unión Europea no lo están, pero nos basta, si vivimos en España, ajustarnos al derecho español. Para las profesiones dentro de este grupo, el Estado exige un título habilitante -obtenido bajo condiciones comunes a todas las Universidades españolas que lo otorgan- y la colegiatura.

Estas «condiciones comunes» son las denominadas «fichas de competencias» de las titulaciones correspondientes con las profesiones reguladas, donde se encuentran algunas profesiones, y otras no, como es el caso de la Ingeniería en Informática y en Telecomunicaciones.

Sin embargo, que no existan tales fichas, aunque sí una gran polémica, no significa que estas carreras desaparecerán de la enseñanza española ni de la europea, sino que, como se quejan los profesionales del área, se resta importancia a su trabajo y su capacitación, ya que cada Universidad podrá crear sus propios títulos, rompiendo con cualquier unificación de manera que no será lo mismo que seas un Ingeniero Informático graduado en la Universidad A que en la B.

Lo peor del caso es que, quien pueda pagar una buena universidad obtendrá buenos conocimientos y el que no, quien sabe; cuestión que ambos tendrán un título similar y podran ejercer la profesión de manera excelente o desastrosa, para honra o vergüenza de esos colectivos.

Quienes no ven tan mal esta liberación aducen que serán los mercados y las empresas quienes influyan en las universidades y que eso permitirá salir mejores capacitados para los mercados reales y no surtidos de libros y conceptos académicos que en la práctica actual pierden eficacia.

La polémica está abierta desde fines del año pasado y aquí se intenta un breve resumen que, por supuesto, está lleno de matices y protagonistas.

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