Importancia del movimiento en la etapa preescolar

En esta entrada veremos la importancia que tiene el movimiento y la actividad en la etapa prescolar del niño.

Se puede creer que el sedentarismo infantil y la consiguiente amenaza de sobre peso y obesidad es algo que solo afecta a los niños en la etapa escolar, pero las estadísticas arrojan que esto no es necesariamente cierto. Se ha visto que los niños que aún no asisten a la escuela primaria, están consumiendo más calorías que los niños de hace 25 años atrás y en paralelo, están realizando menos actividades físicas que los niños de esos mismos años. Se habla de un aproximado de 200 calorías extras por día que no son utilizadas en forma de energía liberada, por lo tanto, se están sentando las bases para el sobre peso en los siguientes años de la vida del niño en general. Lo curioso del caso, es que junto con esta disminución en la actividad física, se están perdiendo otros beneficios que tienen que ver con el aprendizaje del niño a partir de los movimientos. En efecto, el aprendizaje de un ser humano no solamente es intelectual y emocional, sino también psicomotor y es justamente en la etapa de la niñez, donde esta esfera del aprendizaje debe enfocarse con mayor agudeza porque más adelante ya no hay igual respuesta.

Imagen tomada de Flickr por ana m serrano

Ya estos aprendizajes psicomotores se pueden apreciar desde los primeros movimientos del niño recién nacido. Lo primero que se fortalece es el cuello, al comienzo la cabeza se balancea de un lado a otro y hay que tener especial cuidado en este aspecto, pero pronto el niño empieza a fortalecer esta área con sus movimientos en la cuna.


Cuando está boca abajo levanta la cabecita y trata de enfocar su mirada en uno y otro lado, balancea su cuerpo de un lado a otro, buscando que cambiar de posición por sus propios medios y se estira tratando de alcanzar algunos de sus juguetes en la cuna. Todo esto hace que el niño vaya aprendiendo las primeras coordinaciones psicomotoras, que vaya tomando conocimiento del sentido del espacio y de la distancia. Otra cosa que se ve en esta etapa es cuando el niño cae por alguna razón o incluso sin que le suceda a él mismo, puede inferir a partir de la caída de un objeto, que lo mismo le puede ocurrir a él. Llega con prudencia hasta el filo de la cama y sabe que allí debe detenerse. Todo esto lo ha aprendido en base al movimiento.

Los músculos mayores del niño se van desarrollando, aprende a gatear, a sentarse solo, a aplaudir. Son movimientos realizados por los grupos mayores de músculos y poco a poco se va preparando para realizar movimientos más finos que también requieren su propio aprendizaje como coger correctamente un cubierto o un lápiz, por ejemplo. La asociación del cuerpo y la mente también está presente cuando hay actividad física. Por ejemplo un niño trata de alcanzar un juguete que se encuentra en lo alto de un estante, para esto debe haber una destreza física lo que a su vez lo obliga a razonar y a buscar el mejor método para conseguir su objetivo. La importancia del movimiento incluso se puede traducir en razonamientos más sutiles como el hecho de llorar para buscar la recompensa de los padres. Sin embargo, los padres no deben dejar que esto suceda y estimular al niño a que se mueva para conseguir lo que quiere. El dinamismo es importante. Por otra parte, el movimiento es una herramienta esencial de comunicación del niño. Imita gestos, sonríe o llora, son sus primeras formas de comunicarse en ausencia de las palabras.

Imagen tomada de Flickr por Davichi

Aún cuando el lenguaje ya este presente y sea de uso para el niño, éste recurrirá al movimiento para comunicarse como aquellos juegos en que el niño solicita la atención de los padres porque va a simular ser un gato o un pájaro. Aquí también es importante el aliento de los padres para lograr una comunicación efectiva y que el niño se de cuenta de la relación que existe entre ambos. Para el niño será una manera importante de reafirmar que de algo valió su movimiento, su actividad y que consiguió algo muy preciado para el: el reconocimiento de los padres. Si esto no estimula y alienta, el niño puede preferir la introversión y la inactividad y ya sabemos lo que eso puede suponer. También es importante que los padres le enseñen al niño a darse cuenta de cómo el puede conseguir las cosas por sí mismo en lugar de hacerle el trabajo por él. Por ejemplo, se le puede ayudar a alcanzar una superficie parcialmente, sólo en la parte inicial del movimiento y que éste logre la consecución de la meta por sí mismo, de esta forma percibirá que obtuvo lo que quiso en base a su propio esfuerzo y que todo dependió de su actividad física, de su movimiento.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...