Mejor te enseño yo

mejor te enseño yo

Muchas empresas prefieren formar a sus empleados.

La tasa de desempleados menores de 24 años, es decir, los recién licenciados, casi dobla a la media. El Institudo de Empresa considera que la única manera de salir adelante y encontrar un empleo es la de diferenciarse de la a menudo feroz competencia mediante las habilidades sociales. No importa ya tanto qué sabes hacer y la técnica que uses como la iniciativa personal, es decir, el voluntarismo y la disposición a hacer las cosas. Las ganas de trabajar de toda la vida, vamos.

Es por eso que muchas empresas valoran cualidades como la inteligencia emocional, la facilidad para trabajar en equipo y el espíritu de sacrificio por encima de los conocimientos y habilidades puramente técnicos. El empresario quiere gente nueva, que aporte ideas frescas desde el primer día y que se comprometa con el proyecto, algo que habremos de tener muy en cuenta cuando nos presentemos a una entrevista de trabajo.

Con más motivo cuanto que este tipo de actitudes son un punto débil del candidato español medio, flojo en aspectos como la autoexigencia, la movilidad geográfica y el espíritu de sacrificio. Por extraño que pueda parecer gana la partida a los anglosajones en lo que respecta a la puntualidad, sinceridad y capacidad de aprendizaje. Del mismo modo, las multinacionales buscan interdisciplinaridad en los aspirantes, ya que alguien interesado en diversos aspectos de su campo está mejor adaptado a los cambios.

Pero al contrario de lo muchas veces se piensa, la experiencia no siempre es un grado: según un estudio de la consultora Kreab Gavin Anderson realizado sobre 38 empresas del IBEX 35, del ránking Best Places to Work y Merco empresas 2010, el 51% de los encuestados prefiere contratar titulados sin experiencia y encargarse de su formación. Esta es una práctica ampliamente extendida en el mundo empresarial japonés, donde generalmente los empleados están ligados por un vínculo muy fuerte a las empresas donde trabajan, hasta el punto de que no es nada extraño desarrollar toda la vida laboral en un único lugar, ya que es difícil obtener un contrato si se ha trabajado con anterioridad para otras compañías.

Con los idiomas pasa otro tanto de lo mismo: no basta hablar inglés, frances o alemán, sino que debemos tener un perfil internacional, estar abiertos a adaptarnos a otros entornos y sociedades con culturas diferentes. Un estudiante que haya sido Erasmus o haya gozado de una beca Leonardo estaría en principio mejor posicionado que otro que sólo tuviera idiomas. Y es que después de todo, la mujer del césar no sólo debe ser honrada, además debe parecerlo.

Fuente | El País

Foto: inUse consulting

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