Formación de personas para el desarrollo de empresas

La capacitación y formación de las personas debe formar parte de la política de RRHH de la empresa para promover el incremento en la efectividad con que se alcanzan los objetivos.

Las técnicas modernas de formación en la empresa

Para toda empresa, la calidad de sus Recursos Humanos se vuelve vital y es por ello que el desarrollo de las personas, de sus carreras profesionales y del diseño de las mismas, así como también la fórmula para el aprovechamiento, cobra importancia.

Fruto de esta preocupación y nueva práctica, las empresas han invertido millones de euros en formación y capacitación, aunque no siempre fueron inversiones bien hechas por falta de planificación, control, seguimiento y evaluación de retorno para ver cuán útil resultaba la aplicación de esos planes para dar un valor añadido a la empresa.

Claro que la formación que existe hoy dentro de la empresa no es la misma que hace unos años, pues una moda fue reemplazada por otra y, actualmente, hablamos de outdoor training, el psicodrama, el mentoring, el coaching y una larga lista de etcéteras.


Aunque se trate de modas que van y vienen entre lo académico y lo psicológico, los conceptos permanecen y, afortunadamente, la vinculación que se erigió entre la formación y el desarrollo en las empresas han llegado para quedarse.

La formación que se imparte en la empresa de hoy es, principalmente, la conocida como capacitación pues se trata, en realidad, de acciones que son dirigidas a la adquisición o al perfeccionamiento técnico de determinadas herramientas que permitirán al empleado desempeñar de manera eficiente las funciones asignadas.

El desarrollo profesional de los empleados facilitan un mejor funcionamiento directo o indirecto a la empresa dado que suman su crecimiento intelectual, profesional, moral, etc a las actividades de la organización lo que incide directamente en el incremento de competencias que son útiles y beneficiosas para la organización.

Por ello, cuando hablamos de Formación y Desarrollo, hacemos hincapié en que deben volverse una herramienta de gestión a la que debe darse un valor estratégico para ser aplicado en un proceso sistemático y continuo que es parte de la estrategia de la organización. Esto implica políticas, objetivos, planificación y evaluación de las medidas adoptadas en estas vías.

La formación y el desarrollo no pueden responder a acciones espasmódicas e inconexas, ni siquiera deben ser usadas como una herramienta de motivación, sino que deben ser interpretadas como parte de un proceso complejo, creciente, de superación de fases y toma de decisiones para alcanzar objetivos predefinidos.

De esta manera se podrá hacer una política de la creencia que «un grupo de personas capacitadas conforman una empresa preparada», adaptable a entornos cambiantes, actualizada y competitiva.

Fuente: Mundo Laboral
Fotografía: Markhillary en Flicrk

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