Fomentar la autonomía infantil

La autonomía es un aspecto muy importante de la vida de las personas. Está presente a lo largo de toda la vida y es esencial fomentarlo en la infancia. Los niños, desde que son pequeños, deben comenzar a tomar decisiones y a optar por sus preferencias, entre otras cosas. Para esto, la labor de los padres y educadores es importante. Y desde este sitio, contribuyendo a fomentar la autonomía infantil, os daremos algunos consejos prácticos.

Empezando a comer solo, un acto de autonomia infantil

La autonomía es un aspecto muy importante de la vida de las personas. Según la Real Academia Española es la “condición de quien, para ciertas cosas, no depende de nadie”. Esto nos da el concepto de que la autonomía ofrece independencia e incluso libertad.

Este aspecto está presente a lo largo de toda la vida y es esencial fomentarla en la infancia. Los niños, desde que son pequeños, deben comenzar a tomar decisiones y a optar por sus preferencias, entre otras cosas. Para esto, la labor de los padres y educadores es importante. Y desde este sitio, contribuyendo a fomentar la autonomía infantil, os daremos algunos consejos prácticos.

¿Cómo fomentar la autonomía infantil?

Algunos consejos son:

Ofrecer alternativas para que los niños elijan. En lugar de ordenar a un niño que haga una cosa, se le puede dar la opción entre dos o más alternativas, así el pequeño elije y va tomando el control sobre sus acciones. Ejemplo: ¿Primero hacemos los deberes o nos bañamos?

Dejar actuar a los niños reconociendo sus esfuerzos cuando están en una nueva situación. Nos referimos a que los pequeños van a ir afrontando nuevas situaciones con el correr de los años: usar cubiertos, cambiarse solos, ir al baño, hacer los deberes de la escuela, etc. Aquí los padres deben estimular la autonomía y dejar que los niños hagan las cosas solos, pero dándoles palabras de aliento que los estimulen.

No hacer muchas preguntas. Todo padre quiere saber todo de sus pequeños, pero a veces esto resulta intimidatorio y una invasión a la privacidad. Por ejemplo, cuando los niños terminen una fiesta infantil, los padres, en vez de hacer muchas preguntas, pueden decirle “que contento estás” y darle tiempo a que los pequeños cuenten sus experiencias a su tiempo.

Estimular el pensamiento. Cuando los niños hacen alguna pregunta, los padres, en lugar de contestar la inquietud, pueden invitarlos al razonamiento y preguntarles qué es lo que piensan ellos. Ejemplo: un niño pregunta «¿qué es internet?«, aquí los padres pueden preguntarle «¿qué pensas vos que es la internet?»

Enseñar a buscar soluciones. La autonomía implica valerse por uno mismo, es decir que los niños no pueden despejar todas las dudas consultando a sus padres, sino que deben ser ellos mismos los que busquen la solución de otra manera. En este sentido, ante una inquietud, los padres podrán invitar a que los niños busquen sus respuestas en bibliotecas, internet, en el colegio o en otras personas.

Animarlos a planificar. Ser autónomo implica planificar y programar nuevas cosas. Por ello hay que animar a los niños y adolescentes con sus ideas y apoyarlos cuando quieren emprender algo nuevo.

Fuente: Psicologoescolar

Foto: Niño comiendo por Kaleenxian en Flickr

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