Examenes de selectividad de Historia de la Filosofía

Como sabrás, la fase general de la selectividad consta de tres/ cuatro asignaturas: Lengua y Literatura Castellana, Lengua Extranjera, Lengua y Literatura de la lengua cooficial del territorio (catalán, gallego o euskera) y una última a escoger entre Historia de España e Historia de la Filosofía. Hace poco nos referimos a la primera de estas dos, y os explicamos también que tenía fama de compleja. Hoy nos quedamos con la segunda, Historia de la Filosofía.

Como sabrás, la fase general de la selectividad consta de tres/ cuatro asignaturas: Lengua y Literatura Castellana, Lengua Extranjera, Lengua y Literatura de la lengua cooficial del territorio (catalán, gallego o euskera) y una última a escoger entre Historia de España e Historia de la Filosofía. Hace poco nos referimos a la primera de estas dos, y os explicamos también que tenía fama de compleja. Hoy nos quedamos con la segunda, Historia de la Filosofía. Os enlazamos las últimas convocatorias en las diferentes comunidades autónomas y ofrecemos una breve explicación sobre la estructura del examen. Recordad que los links incluyen también las pruebas de las demás materias.

Nietzsche, uno de los nombres a recordar para el examen

La estructura de estos exámenes varia para cada comunidad autónoma, pero en todos los casos se suele solicitar al alumno que resuelva el mismo tipo de cuestiones. Para empezar, todos ellos se estructuran en opción A y B y se inician con un texto. Dicho documento debe resumirse o explicarse en relación a su contexto histórico, dependiendo del caso. Sea como sea, se suele pedir al alumno la definición de algunas de las expresiones que en él aparecen. También se exige una argumentación a favor o en contra del mismo, o bien que se relacione con otras corrientes filosóficas. Una segunda fase del examen está más dirigida a la exposición de apartados concretos del temario, o bien a la comparación entre corrientes de pensamiento.

En cualquier caso, y a diferencia a lo que sucede para quienes se examinan de Historia de España, la reflexión y la argumentación son claves para superar este examen. Una correcta exposición de las ideas es esencial, así como no limitarse a estudiar los conceptos sin alcanzar a entenderlos. Por regla general, el conjunto de la prueba consta de unas 5 o 6 preguntas que se evalúan con entre 1, 1’5 y 2 puntos cada una.

A pesar de su buena fama, tenemos que advertir que la libertad que otorga la reflexión personal puede ser un arma de doble filo, pues exige una buena capacidad de expresión y también conocer muy bien el tema tratado. Que no nos engañe el enunciado; lo que más se valora es demostrar dominar los conceptos y relacionarlos directamente con nuestras ideas. Con ello por la mano, efectivamente, es una buena elección para la selectividad.

Foto: SPDP en Flickr.com.

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