Estudiar en el circo

caravana circo
Cuando pensamos en el mundo del circo, casi instantáneamente, aparece en nuestra mente la sonrisa de un niño. Los pequeños representan la mayor parte del público, que asiste expectante al saludo del elefante y las caídas de los payasos. Pero además de los«locos bajitos» de las gradas, hay otros detrás del telón. Entre bastidores, los hijos del circo observan escondidos, como sus padres llevan a cabo el espectáculo de esa noche.

Todos hemos oído que un circo es una gran familia, pero es que es verdad. Los artistas, domadores, y trapecistas, no sólo llevan sus enseres y animales a lo largo de los pueblos y las ciudades, sino que suelen ir acompañados de su hijos, parejas y familiares.

Algunos de estos niños crecen siendo aprendices circenses las casi 24 horas, pero en la actualidad ya no dejan de lado la enseñanza reglada académica. Hace años, los padres ante el dilema de dejar escolarizados a sus hijos en una ciudad con sus tíos o abuelos, sin volver a verlos durante meses, y el llevarlos consigo, aun privándoles de la educación estatal, solían optar por lo segundo, vencidos por el amor y la nostalgia.

Hoy no tienen que plantearse tal disyuntiva dolorosa, porque la Escuela puede viajar con ellos, o ellos acudir a las distintas Escuelas. Así, los niños pueden formarse, a la vez que seguir junto a los progenitores y sus trabajos.

En algunos países de Sudamérica, se posibilita el que los pequeños del circo asistan de manera continuada a los colegios de cada ciudad que visite el Circo, con el objeto de relacionarse con otros escolares, y a final de año volver al colegio de su ciudad original para ser evaluados.

Otra alternativa es contratar en la plantilla al profesor, como ya hacen algunos circos (el Gran Circo Mundial, el Circo Rossi). Algunos van viajando a través de las comunidades españolas, desde que el Ministerio de Educación pusiera en marcha estas aulas itinerantes en 1988 en España. No obstante, siempre que su estancia en algún pueblo o ciudad se prolonga, procuran asistir a centros escolares para compartir sus conocimientos y vivencias con sus iguales.

niño circo estudiando Una caravana se convierte en un colegio, en el que no faltan pizarras, libros y un ordenador. Los alumnos ya saben lo que quieren ser de mayores: lo mismo que sus padres (especialista en cama elástica, domador de caballos…), pero antes han de saber de matemáticas, lengua y conocimiento del medio.

El inicio de las clases es el mismo que en las escuelas convencionales, pero el alumnado aquí es de lo más heterogéneo, pues pueden reunirse chicos desde 3 años hasta 16. Por ello, el profesor tendrá que organizarse y repartir su tiempo para adaptar sus enseñanzas al nivel educativo y etapa evolutiva de cada uno, agrupándoles por franjas de edad o aptitudes. Esto puede hacer que a veces, echen de menos relacionarse con un grupo de niños de su misma edad, lo cual es relativamente difícil por la vida nómada que llevan.

Los problemas de cálculo se inspiran en las distancias que van recorriendo en sus viajes. En cada ciudad estudian su geografía e historia, costumbres, e incluso programan visitas culturales. Juegan con ventaja en la educación física, contando con el apoyo de muchos artistas, quienes hacen de entrenadores de apoyo.

Después de comer, no asisten a academias de inglés o informática, ya que sus actividades extraescolares son «el ensayo de sus futuros números artísticos». Aunque algunos de ellos, ya son protagonistas del espectáculo como payasos, equilibristas o duendes.

Los docentes, que se suben a estas Escuelas sobre ruedas, han de ser aventureros, les tiene que gustar vivir en comunidad y conocer distintas regiones. Aceptan este empleo por medio del programa de Aulas Itinerantes del MEC, que concede un profesor a los circos que cuenten con un mínimo de 5 alumnos. De todas formas, se echa en falta que haya educadores especializados en distintas materias, lo cual podría solucionarse si se promovieran intercambios temporales entre los maestros de los distintos circos. Otra de las limitaciones es el material (fotocopias, folios), que terminan comprando a precio de usuario, en lugar de al por mayor, como hacen los centros educativos.

No pensemos que porque sea un colegio ambulante, la educación no sigue un programa formal. Hasta tercero de la Eso es el propio profesor el que determina las calificaciones y evaluaciones, pero a partir de los catorce años, el alumno debe mandar los ejercicios cada quince días al Ministerio de Educación, entidad que le examinará oficialmente.

Una de las ventajas que ofrece el hecho de estudiar en el circo, es que la clase tiene tan pocos pupilos, que el docente realmente conoce el potencial de desarrollo de cada uno, sus personalidades, sus déficit y sus logros, y puede emplear esta información tan cercana en beneficio de una enseñaza adaptada a las necesidades individuales.

Niño malabarismos Además, para el enseñante es fácil llevar un seguimiento adecuado. No pueden ponerle excusas por no haber estudiado, diciendo que estuvieron enfermos el día anterior, porque estuvo con ellos y les observó. Otro aspecto positivo surge a causa de la procedencia internacional de los artistas de un circo, circunstancia que facilita que sus hijos acaben constituyendo una Escuela multicultural y enriquecedora, en la que acceden al aprendizaje de distintos idiomas.

Ahora bien, detrás del ambiente bohemio y artístico, es más difícil que se habitúen a mantener una rutina en técnicas de estudio, ya que tienen otros estímulos distractores que captan su atención y su tiempo. Sin embargo, son niños muy maduros desde corta edad, porque tienen que atender a sus hermanos menores, ayudar a instalar las carpas y cuidar a los animales.

Como veis la educación no es incompatible con la magia del circo, los pequeños pueden estudiar con los rugidos de los leones de fondo, y repasar la tabla de multiplicar mientras hacen equilibrios en la cuerda.

La inmensa mayoría decide continuar con la tradición familiar después de la educación secundaria, sin llegar a cursar estudios universitarios; pero hasta entonces, el timbre del colegio también habrá sonado en su carpa, en su hogar.

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