Entrenamiento para los negocios

A menudo, los emprendedores no analizan el riesgo de sus emprendimiento y esto es por una sola razón: confían en sus buenas ideas.

Sin embargo, las estadísticas son desalentadoras: el 80% de los negocios que se inician cada día, se cerrarán. Fracasarán.

En el mundo de la inversión, esta sentencia indica que tenemos un 80% de probabilidad de perder nuestra inversión y, con un riesgo tan alto ¿podemos decir que está justificada nuestra inversión?

Realmente no importa si lo que inviertes es dinero en mucha o poca cantidad, tiempo o trabajo; ningún emprendedor quiere cerrar sus puertas y todos los que inician un emprendimiento confían en pertenecer al 20% que sí triunfará. Pero no hay posibilidades de que todos estén en ese 20%.

Pero el atractivo de ser un empresario, y tener la libertad definitiva de trabajar para uno mismo lleva a muchos a ignorar las probabilidades de fracaso. Fracaso que, ciertamente, se puede evadir.


El objetivo final del coaching de negocios es, justamente, revertir esas cifras para determinar que el 80% sea indicativo de tus probabilidades de éxito y no de fracaso.

Perseguir el éxito no es realmente muy difícil y, a menudo, alcanza con que los propietarios dispongan de mejor información y herramientas para desarrollar sus equipos de ventas y sistemas operativos. Cuando los dueños de negocios abren sus puertas con el conocimiento necesario para tener éxito, las cifras de fracaso disminuyen dramáticamente.

Algunas de las mejores mentes de negocios en el mundo creen que la emoción no tiene cabida en las decisiones empresariales y, lamentablemente, la mayoría de los dueños de nuevos negocios persiguen un sueño en el que invierten mucho más que algo de dinero. Es fruto de esa ilusión que ellos abren sus puertas sin contar con los elementos esenciales del éxito empresarial.

Las principales razones por las que las empresas fallan son la falta de conocimiento, falta de un plan, la falta de rendición de cuentas a un plan y la falta de dinero o capital.

Mientras que algunos gastos pueden ser presupuestados, los que el dueño del negocio sin experiencia no previó es lo que puede ser el principio del fin.

Y, ciertamente, no importa cuál sea el campo en que tu negocio se encuentre, los principios de entrenamiento siguen siendo las mismos.

El Coaching de Negocios es muy similar al entrenamiento deportivo: En los deportes, un entrenador empuja a un atleta para lograr un rendimiento óptimo, proporciona apoyo cuando se han agotado y enseña al atleta a enfrentar futuros desafíos.

Un entrenador deportivo te haría entrenar todavía más duro que lo que entrenarías por ti mismo, a pesar de lo muy auto exigente que puedas ser y no te permitirá bajar los brazos sólo porque un día no tienes ganas. Un entrenador deportivo sabe decir las cosas claramente y sabe escuchar.

Afortunadamente, un Coach de Negocios hace las mismas cosas sólo que en vez de centrarse en un objetivo deportivo, lo hace en un negocio exitoso.

El papel de un coach de negocios es entrenar a los dueños de negocios a través de orientación, apoyo, responsabilidad y estímulo para alcanzar sus metas.

El Coaching de negocios ayuda a los propietarios de empresas pequeñas y medianas con sus ventas, marketing, gestión, trabajo en equipo y mucho más. Lo más importante, al igual que un entrenador deportivo.

Fotografía:  Victor1558 en Flickr

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