‘El osito cariñoso’, una actividad para niños

En esta oportunidad os traemos una actividad muy especial para implementar con los más pequeños. Se orienta a niños entre 3 y 5 años y su objetivo es hablar, conversar y razonar acerca de sentimientos y/o situaciones que puedan estar causando algún problema a los niños.

El osito cariñoso: Una actividad para niños

En esta oportunidad os traemos una actividad muy especial para implementar con los más pequeños. Se orienta a niños entre 3 y 5 años y su objetivo es hablar, conversar y razonar acerca de sentimientos y/o situaciones que puedan estar causando algún problema a los niños. Nos referimos, por ejemplo, a hablar sobre miedos, inseguridades y tristezas o sobre la importancia de la solidaridad, entre otros sentimientos.

Además, esta actividad, que llamaremos El osito cariñoso, cobra especial interés cuando se observa que uno de los niños esta triste o enojado. Así que si alguno de sus alumnos se encuadra en esta situación, háganse eco de esta actividad e impleméntela en las aulas, demostrando a los niños la importancia de hablar de los temas y que todo tiene solución.

Sin más palabras, pasemos de lleno al desarrollo de la actividad para niños. Para llevar a cabo El osito cariñoso se necesita, como su nombre lo permite deducir, un lindo osito de peluche que irradie simpatía y bondad.


Una vez que ya tienen al osito de peluche hay que presentárselo a los niños. Para esto se pondrá a los niños en círculo y entre todos le pondrán un nombre. Luego el educador contará a los niños una historia explicando cómo llego el osito a la escuela. Aquí lo más importante es recalcar que el osito es muy especial, ya que les va a hablar sobre sentimientos de tristeza, miedo, enojo y demás. De esta forma, el osito se convierte en un excelente ayudante del educador para tratar estos importantes temas en el aula.

Posteriormente, el educador podrá comenzar a adentrarse en el tema diciendo lo siguiente: “Juguemos a que el osito está triste, ¿Qué piensan que le pudo haber pasado al osito?”. Así se invita a los niños a comenzar a hablar sobre este sentimiento, en caso de que al principio nadie diga nada, el educar podrá dar los siguientes ejemplos: “Quizás esta triste porque un amigo se mudo lejos o alguien le sacó los juguetes”, o, en caso de que hablen de miedo, “Quizás el osito tiene miedo porque alguien lo quiere golpear”.

Como pueden apreciar, la idea es que el osito tenga problemas similares a los que los niños puedan tener. Y, al estar proyectando los problemas sobre el osito y no sobre ellos, los pequeños se pueden soltar más y hablar con mayor libertad sobre aquello que realmente los tiene tristes o enojados.

Luego de hablar sobre los problemas que puede tener el osito, hay que hablar sobre cómo se puede solucionar dichos problemas para que el ‘osito’ no esté más triste o enojado. Alguno, si quiere, puede darle un abrazo.

Fuente: Dinosaurios

Foto: Osito de peluche por Atchuuus en Flickr

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