El juego teatral: aprende y diviértete


«¿Qué prefieres jugar o hacer deberes?, y el niño dudó. Vaciló en un mundo, en el que el aprendizaje se podía dar en un contexto lúdic
o, y en el que el juego implicaba un desarrollo de habilidades y conocimientos»

teatro y emoción de susto

.

Eso es lo que os sugerimos, ir borrando las fronteras entre el juego y el aprendizaje, y que se hagan uno. Un ejemplo de esta fusión es la propuesta que os queremos acercar hoy: el juego teatral.

Recordemos que el juego es uno de los primeros vehículos de comunicación del niño con el mundo, le permite elaborar situaciones cotidianas sin presión, para que a la hora de afrontarlas en la realidad le sea más fácil y adaptativo. No obstante, no podemos obviar que, ofrece el escenario perfecto para disfrutar, sonreír y liberar endorfinas, aspectos tan esenciales para fortalecer su sistema de defensas.

Además de lectura, escritura, cálculo, etc., hay otras asignaturas que aparecen en el perfil curricular desde que son pequeños: la expresión y la regulación de las emociones. Por eso, es tan importante que las Escuelas cuenten con recursos, que ayuden a formar personas con habilidades para expresar, intercambiar y comprender significados emocionales, que son comunes en el grupo social. En este sentido, es donde el juego teatral se convierte en un instrumento, tanto para los padres como para los educadores, que va a facilitar la adquisición de conocimientos de forma didáctica y divertida a la vez.

El juego teatral no es hacer teatro simple y aleatoriamente. El teatro es el medio, pero no el fin en sí mismo, por lo que no es tan relevante que los alumnos interpreten según los cánones del arte escénico. Con esta didáctica se busca dar respuesta a las necesidades de expresión y de comunicación. Es una herramienta con la que se trata de complementar el pensamiento con el sentimiento del niño, premisa fundamental en todos los niveles educativos.

De todos es conocido el papel, que empieza a concederse, al desarrollo de la inteligencia emocional en las escuelas, aunque todavía queda lejos su equiparación con el de las aptitudes intelectuales. Pues con este objetivo, algunos profesores emplean la simulación espontánea de situaciones, que supone el teatro, intentando que el alumno aprenda a conocerse mejor a sí mismo y a los demás.Disfraz de policia

Manteniendo el contexto de juego, el niño siente el foco simbólico, al ser observado por los demás, y cuida muchísimo más su expresión, para que el mensaje que lanza sea comprensible (“a ver si entienden que estoy haciendo de niño que está triste”). De la misma forma, los que hacen de espectadores, ponen la atención necesaria para descifrar el código emocional, que van creando entre todos (“está triste porque su amigo no le hace caso”)

Una vez que tenemos claro que queremos hacer uso de esta técnica, ¿qué les pedimos a los niños que escenifiquen?, ¿cuáles van a ser las temáticas del juego?
Los contenidos pueden ser diversos: historias personales, episodios concretos y cotidianos de las familias, de las aulas, del patio, etc. Por ejemplo: “vamos a representar la discusión del otro día en el campo de fútbol”. Los actores principales son los protagonistas de las vivencias, y el guión se elabora entre todos, al buscar distintas alternativas de desenlaces para un mismo planteamiento.

En estas dinámicas teatrales se intenta promover el juicio crítico de los alumnos, se valora su espontaneidad, que rompan con papeles estereotipados. Es bueno que cuando hagan de “policía, inmigrante, o profesor” cuestionen si representan roles rígidos. De ahí, que en estos ejercicios, no se limiten a reproducir un texto teatral prefijado. Cada uno pone en su dramatización un poco de sí mismo, de cómo percibe su barrio, su colegio, sus inquietudes y su estilo de pensamiento. De tal manera, que van dándose cuenta de que no hay un solo tipo de policía, inmigrante o profesor, y van flexibilizando el filtro con el que procesan el mundo.

Algunas propuestas serían:
-Representar los distintos modos de caminar por la calle de diversos personajes: un señor mayor, alguien que pierde el autobús, un chico preocupado, etc.

-Improvisar una escena, donde un hijo no quiere comer y su madre prueba varias estrategias para convencerle de que se alimente. Los alumnos van pasando por ambos roles.

-Dramatizar a cámara lenta, los gestos corporales y expresiones faciales de dos amigos, que discuten durante un partido de baloncesto.

-Jugar a expresar la alegría, la sorpresa o el enfado, desde diferentes personalidades o personajes.

Y muchas otras que es posible crear sobre la marcha, aunque también podéis consultar aquí.

A pesar de que se les otorga libertad en la actuación, estos pequeños actores tienden a enmascararse con la deseabilidad social, es decir, que suelen “decir y hacer” lo que creen que será mejor valorado por los demás (sus compañeros o maestros). Por ello, es muy importante que no haya demasiadas restricciones al encarnar los personajes.
Un clima de confianza, de risas, donde estén permitido la improvisación y los fallos (“¿esa es la cara de alguien con prisas?, ¿qué nos dice tu cuerpo y tus gestos?”) ayudará a todos aquellos niños que, por timidez o baja autoestima, se inhiben o no se conceden el derecho a errar.

Como educador, monitor, cuidador o padre quizá te estés preguntando qué añade el juego teatral al desarrollo emocional y expresivo del niño, que no contemplen otro tipo de pedagogías. La diferencia fundamental es el instrumento que se emplea: el cuerpo en vivo y en directo. No hay pinturas, ni arcilla, ni pizarra de por medio. Ahora bien, estos ejercicios despliegan un repertorio de habilidades de expresión, que en otro tipo de didácticas pasan más desapercibidas. Estamos hablando del lenguaje verbal y no verbal, y todo lo que conllevan: tono de voz, gestos faciales, ritmos, miradas, distancias, etc.

publico de escena teatral

El niño aprende a leer la expresión corporal, a codificar los estados de ánimo, al tiempo que mejora su autoconcepto físico y su relación con las distancias cómodas e incómodas (proxemia). Como juego de roles, le proporciona la posibilidad de explorar conflictos interpersonales en un momento y espacio neutro, donde es más fácil analizarlo. Con la instrucción clave de “haz como si…”, se abre el juego que sirve de plataforma de expresión para la creatividad, la imaginación y la reflexión.

Por otra parte, cuando saca algo de sí mismo (una idea, un sentimiento) y lo muestra, ha de tener en cuenta cómo le llega al otro, favorecer el trabajo en equipo, perseguir el objetivo común de la comunicación. No basta con “exterioriza y sé tu mismo”, sino “expresa, asimila y acomódate al receptor que tienes delante”.

El único requisito para jugar aprendiendo es querer explorar y ser respetuoso con los demás, y el juego teatral nos ofrece una alternativa entretenida para conseguirlo.

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