El Gobierno quiere imponer reválidas en todas las etapas educativas

El Ejecutivo del PP quiere instaurar un examen nacional obligatorio para todos los alumnos dentro del sistema educativo obligatorio, en el que se determinarían el grado de los conocimientos adquiridos en esa etapa educativa.

El Gobierno quiere instaurar una reválida al final de cada ciclo educativo para determinar qué alumnos pueden proseguir con sus estudios. Esta prueba nacional aplicable desde final de primaria hasta el acceso en la universidad forma parte de la ley de mejora de la calidad educativa que quiere impulsar el Ministro de Educación, José Ignacio Wert.

El Ministro de Educación, José Ignacio Wert

El Ministro de Educación, José Ignacio Wert

El Gobierno quiere implantar las pruebas de la reválida al final de todas las etapas educativas, es decir, los alumnos deberán realizar pruebas a nivel nacional que determinaran si han alcanzado el nivel suficiente para continuar estudiando aunque se trate de etapas educativas obligatorias. Aunque el ministerio de Educación no lo ha aclarado, se entiende que las reválidas pueden tener como consecuencia repetir el curso o emplear un curso para superar de nuevo las pruebas.

La medida se engloba dentro de la ley de mejora de la calidad educativa, que se empezará a discutir ahora con la comunidad educativa, sindicatos y partidos para conseguir el mayor acuerdo posible según señaló el Ministro de Educación. Según fuentes ministeriales, el objetivo es tener redactada la ley en octubre para empezar a tramitarla en el Congreso antes de que termine el año. De este modo, el ejecutivo prevé que podría desplegarse por todas las etapas en los tres años siguientes a su aprobación, momento en el que llegarían esas reválidas.

Una treintena de economistas de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) en un reciente manifiesto propusieron la implantación de exámenes al final de Primaria y la ESO con consecuencias económicas. Sin embargo, estos mismos expertos advierten que la medida de hacer repetir un curso es ineficaz a la par que caro, pues en España un 40% de los alumnos de 15 años han repetido algún año. Además, los requerimientos económicos para ayudar a estudiar a los alumnos que repitan por la reválida serán difíciles de conseguir en un contexto de recortes en los Presupuestos de Educación.

No son los únicos en contra de la recuperación de la reválida, que pueden significar un golpe a la igualdad de oportunidades: «No tienen más función que marcar diferencias, no ganas nadas, solo entorpecen«, afirma el catedrático de la Universidad de Valencia José Gimeno Sacristán.  Para ello cita un documento del Gobierno franquista que justificaba la abolición de estos exámenes (suprimidos en 1970) porque solo servían para entorpecer el acceso a la educación puesto que un 50% suspendía la reválida de bachillerato elemental, y un 43% la del bachillerato superior. “Hacerlas en la etapa obligatoria es una barbaridad”, añade.

Las pruebas de reválida tendrán, además, la función de detectar las comunidades y los centros con más dificultades a la hora de transmitir los conocimientos a los estudiantes; de este modo, se podrán establecer planes de mejora, según informan fuentes del Ministerio de Educación. Esta medida se sitúa en la línea de la creación de un ranking nacional de centros propuesta por el ejecutivo y rechazada por algunas comunidades autónomas. Precisamente, este punto es especialmente sensible porque podría invadir las competencias de las comunidades autónomas en materia de Educación.

Foto: Irekia en Flickr.

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