El gasto público educativo se redujo en un 15% durante la crisis económica

El gasto Educación por parte del Estado se redujo en un 15% en los años 2009-2014, según un estudio de la Fundación BBVA y el Ivie. Para compensar los recortes, las familias españolas tuvieron que gastar casi un 30% más.

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El gasto público en Educación se ha reducido en un 15% entre 2009 y 2014, mientras que el desembolso que hacen las familias en la formación de los hijos en edad escolar se ha incrementado en un 28,2% en el mismo período; según destaca el informe ‘Las cuentas de la Educación en España 2000-2013’. El estudio de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) han analizado factores como los recursos, gastos y resultados de la enseñanza en España.

Una de las principales conclusiones del trabajo ‘Las cuentas de la Educación en España 2000-2013’ es que los padres han tenido que hacer un esfuerzo económico para compensar la pérdida de inversión pública en la Enseñanza. Los datos apuntan que durante la última legislatura, se ha reducido un 15% el gasto público en la enseñanza, mientras que el de los familiares ha aumentado hasta casi el 30%.

Los investigadores del Ivie han destacado que, ante tal situación, es necesario que el Estado cree un fondo de reserva para la Educación, de una forma parecida a la ‘hucha’ para la Seguridad Social. De este modo, la financiación para la Educación en España sería establo, lo cual repercutiría que las familias no deberían suplir con sus ahorros los períodos de menor gasto por parte del Estado.

La trayectoria del gasto en educación (público y privado) ha sido descendiente durante los últimos años: en 2009 fue de 46.990 millones; en 2011 descendió hasta 45.297 millones de euros y todavía se redujo más en 2014 con un gasto de 39.794 millones de euros. Esto implica que se recortó en un 15,3% el gasto educativo en España durante el Gobierno del PP. Co todo, los datos del INE, el Ministerio de Educación y el estudio, señalan un repunte del gasto educativo hasta los 41.167 millones de euros; coincidiendo con las elecciones.

En cambio, el gasto en los hogares ha sido constante y creciente durante los años, pasando de un desembolso de 9.567 millones de euros en el año 2000 hasta los 12.766 millones de euros en 2013 (un 33% más). Si analizamos exclusivamente el período de crisis económica, el crecimiento del gasto educativo por parte de padres y madres ha sido del 28,2%.

Los datos macroeconómicos también muestran un desequilibro entre el gasto educativo público y familiar. El peso del gasto de las familias representa el 0,5% del PIB de España, cuando en el resto de países europeos la cifra es del 0,4%; sin embargo, el gasto del Estado en la enseñanza representa sólo el 3,8% del PIB español frente a la media europea del 4,6% de gasto público.
Por último, el informe apunta que el gasto público en educación reglada –Infantil, Primaria, Secundaria y Formación Profesional– por estudiante creció de forma notable en los años previos a la crisis, correspondiente al año 2000 hasta 2008, llegando a invertir un 25,5% más al final de este período. Sin embargo, se experimentó un retroceso en un 20,3% durante los siguientes años, situándose de nuevo al nivel del año 2000.

Las familias tratan de compensar la falta de inversión

El director de la investigación de Ivie, Francisco Pérez, ha destacado que han sido las familias quienes han acudido “al rescate” de la educación, haciendo un “esfuerzo muy positivo”. Como segunda lectura, Pérez ha explicado que el incremento del gasto educativo por parte de los hogares españoles implica que los padres y madres consideran que la educación es muy importante, incluso en momentos de dificultad económica como en la crisis.

Sin embargo, el investigador ha recordado que no todas las familias “se enfrentan a esta situación en las mismas condiciones”, lo cual tiene un impacto en la igualdad de oportunidades que ofrece el sistema educativo a los niños y niñas. Y es que los autores del trabajo señalan que este incremento del gasto familiar no se ha hecho igual en todos los hogares, sino en función de los niveles de renta disponibles.

Así pues, las familias con una mayor renta pueden gastar hasta cuatro veces más recursos económicos en la formación de sus hijos en comparación hogares con menores niveles de ingresos. El nivel formativo de los progenitores y el tipo de centro al que acuden los hijos también influye en el gasto educativo familiar, que se duplica cuando se trata de un centro concertado y se cuadriplica si los niños acuden a un centro de titularidad privada.

El mayor esfuerzo económico hecho por las familias ha compensado, en parte, los recortes en las partidas destinadas a servicios complementarios a la enseñanza como son el comedor, el transporte, la compra de libros de texto o la adquisición de material escolar. Pero donde más se ha incrementado el esfuerzo en las familias ha sido en el gasto universitario, donde el aumento generalizado de las tasas de matrícula ha disparado el gasto en estudios universitarios en España.

Gasto educativo y resultados

El estudio ‘Las cuentas de la Educación en España 2000-2013’ también subraya que los Estados que han invertido 50.000 dólares en un estudiante, no consiguen mejorar sus resultados académicos a pesar de invertir más dinero. Por ejemplo, el estudio señala que España obtiene peores resultados a pesar de una inversión similar a la de países como Italia, Alemania, Francia, Finlandia o Singapur.
Con todo, el responsable del estudio ha destacado que estos datos no deben interpretarse como que no es necesario gastar más en la educación porque no se lograrán mejores resultados, sino que es necesario focalizar estos esfuerzos. Así pues, para Pérez García debe gestionarse el gasto público en Educación de una forma más eficiente, es decir, “gastar más en quien más lo necesita”.

Esto no significa que gastar más sea absurdo, pero sí es importarte aumentar los resultados. Gastar más para no mejorar, no tiene sentido

En opinión del investigador, el entorno socioeconómico “importa”, de tal modo que dos centros de titularidad pública que reciben los mismos fondos pero cuyos estudiantes tienen un nivel socioeconómico distinto no conseguirán los mismos resultados. En conclusión, el jefe de investigación de Ivie ha hecho hincapié en que hay que invertir en los alumnos de entornos más desfavorecidos para aproximar los resultados académicos.

Si un centro público recibe la misma financiación que otro de la misma titularidad y de entornos socioeconómicos distintos, ¿tienen que tener los mismos resultados? La respuesta es no.

El informe señala que un entorno favorable para el aprendizaje por el nivel educativo y sociolaboral de los padres y familias que acuden al centro tiene un impacto en el alumnado, quien consigue aumentar sus competencias entre 70 y 80 puntos en PISA 2012 respecto a un joven que procede de un entorno desfavorable. Entre ambas situaciones, el segundo caso debe invertir dos años más para alcanzar el mismo nivel de competencias. Si se suma diferencias de centro (públicos vs. Privados), la diferencia se incrementa de 20 a 30 puntos.

Imagen: colegio vía Shutterstock

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