El comedor: la alimentación de los niños

Comedor niños

¿Qué comen los niños en el comedor escolar?

Cada vez hay más padres que deciden que sus hijos se queden en la escuela a comer. El horario de educación primaria suele incluir clases por la mañana y por la tarde, lo que obliga a muchas familias a tomar esta decisión ante la imposibilidad de recoger a sus hijos y llevarlos al cole tres o cuatro veces al día. Sobre todo en las zonas urbanas, donde las mujeres ya se han incorporado al mundo laboral y no pueden mantener sus tareas tradicionales. Así que cogen y los apuntan al comedor. Las ventajas normalmente son para los dos: los niños disfrutan jugando con sus amigos en el patio después de comer y los padres se quitan el tratorno de los viajes y las comidas. Pero claro, entonces surge esa gran duda y angustia paternal de: ¿Y qué comen nuestros hijos? ¿El colegio les ofrece una buena alimentación? ¿Quién conoce mejor que nosotros mismos lo que les gusta y lo que realmente necesitan nuestros hijos?

«Somos lo que comemos», reza una frase célebre. Y es cierta en gran medida. Especialmente cuando estamos hablando de niños pequeños cuyo crecimiento y desarrollo depende casi exclusivamente de su alimentación. Muchas enfermedades que hasta ahora eran raras en la infancia, ya están apareciendo como consecuencia del poco saludable estilo de vida que llevan muchos niños: excesivo sedentarismo y alimentación incorrecta. Sin ir más lejos, cada vez hay más niños obsesos, diabéticos o con colesterol elevado, entre otras.

En la actualidad, los colegios ofrecen el servicio de comedor para facilitar el ritmo de vida de los padres. Algunos tienen cocina propia y otros utilizan servicios de catering. No obstante, en términos generales, se puede decir que todos los colegios cuentan con la ayuda de profesionales que los asesoran para elaborar menús equilibrados a lo largo de la semana estudiantil. Los padres repasan con interés este plan semanal de menús para conocer el tipo de alimentación que están recibiendo sus hijos y, al tiempo, para complementar la cena convenientemente. De forma que si el niño ha comido un plato de pasta o un filete de carne, la forma ideal de equilibrar la cena sería ofreciéndoles un plato de verduras y pescado. Siempre sin olvidar la fruta como postre, que con todas sus vitaminas es indispensable en todas las comidas. Eso sí, hagamos el inciso aquí de que la fruta es aconsejable comerla como entrante y no como postre, dado que dificulta la digestión si se hace a la inversa.

Ahora bien, tengamos en cuenta que la jornada escolar de nuestros hijos, desde el punto de vista de la alimentación, comienza con el desayuno, y ese momento esencial también está bajo nuestra responsabilidad. Muchos expertos afirman que el desayuno es la comida más importante del día, en tanto que es el que nos aporta todo el alimento para afrontar una mañana de trabajo con fuerzas. Así pues, un desayuno ideal sería aquel que combine un lácteo (leche o yogur), algún cereal (pan o tostadas) y alguna fruta. Además del desayuno, los padres también somos responsables de lo que comerán a mitad de mañana, durante  el almuerzo. Algún bocadillo pequeño o una pieza de fruta será ideal para completar el desayuno. Recordemos que el almuerzo no es un momento para inflarse a comer, sino para llegar a la comida sin un hambre voraz.

La etapa escolar corresponde a una edad de formación de los hábitos alimentarios que perdurarán toda la vida.  Por lo tanto, tenemos que asegurarnos, a parte del tipo de alimentación que reciben nuestros hijos, del tiempo que tienen para comer. Lo ideal se sitúa entre 20 y 45 minutos. Menos tiempo de ese supone que los niños deben comer tan deprisa que ni mastican ni saborean la comida. Y, en última instancia, tampoco puede disfrutar de los valores sociales que se desarrollan en torno a una mesa. Exceder los tres cuartos de hora tampoco es aconsejable porque el niño puede terminar aburriendo la comida.

Frutería

La fruta es indispensable en todas las comidas para una dieta equilibrada.

Unas horas después llegará el momento de la merienda: ha sido una jornada larga y aún quedan deberes por hacer en casa, se necesitan más energías. Algunos colegios puede que ofrezcan esta cuarta comida del día, pero en muchos casos son los padres los que han de incorporarla en la mochila de sus hijos junto con el almuerzo. También en ocasiones, los niños acaban el colegio y meriendan directamente en casa. Sea como sea, no nos olvidemos de este momento alimentario.

La nutrición de los escolares depende de varios colectivos: el comedor, el medio escolar, la comunidad, los profesionales sanitarios y la familia. Todos ellos deben favorecer y fomentar unos hábitos encaminados a la obtención de una dieta saludable. Porque lo que es indudable es que adquirir buenos hábitos durante la infancia es mucho más fácil que modificar hábitos malos durante la etapa adulta. Así que ya sabemos: mucha fruta; poco resfresco, embutido y bollería; y evitar los excesos y la rapidez. Siguiendo esas pautas no deberemos preocuparnos más. Recordemos que el comedor escolar solo ofrece una de las comidas diarias. Las otras 4 las aportamos los padres y podemos equilibrarlas. Y recordemos que la más importante no es la comida, sino el desayuno.

Fuente: espaiescoles

Foto: celiacos

Foto 2: inakihuarte

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