El bajo rendimiento académico, hasta tres veces superior en alumnos de colegios públicos

Los estudiantes de entornos desfavorecidos tienen tres veces más probabilidades de tener un bajo rendimiento académico. Además, los alumnos de centros públicos españoles tienen gasta un 33% más probabilidades de fallar en sus estudios

alumnos

Los alumnos procedentes de un entorno socioeconómico desfavorecido tienen tres veces más probabilidades de tener un bajo rendimiento académico que aquellos estudiantes de entornos con más recursos, según detalla un informe de la OCDE. Por bajo rendimiento, se ha fijado la obtención de una puntuación por debajo del nivel 2 (el básico) en las pruebas PISA de matemáticas, ciencias y lectura.

El informe ‘Estudiantes de Bajo rendimiento: Por qué se quedan atrás y cómo ayudarles a tener éxito’ de la OCDE, publicado el pasado miércoles 10 de febrero, ha concluido que aquellos jóvenes procedentes de entornos desfavorecidos tienen más riesgo de tener un bajo rendimiento en sus estudios. Entre las conclusiones de este trabajo, también destaca que los alumnos españoles de centros concertados tienen un 33% menos probabilidades de fallar en sus estudios.

De este modo, los alumnos españoles de entornos desfavorecidos deben hacer superar el factor socioeconómico, que les da hasta tres veces más probabilidades de fracasar en la escuela, y el factor de la titularidad del centro ya que en su mayoría se forman en colegios e institutos públicos. El informe revela que se forman en centros de titularidad pública tendrían un riesgo de hasta el 33% más alto de caer en el bajo rendimiento académico.

No obstante, los expertos han determinado otros factores que pueden contribuir a que un estudiante no logre alcanzar el nivel mínimo de competencias en Lectura, Matemáticas y Ciencias. Las probabilidades de fracasar aumentan en las chicas, los alumnos de origen inmigrante, los estudiantes que no han recibido educación preescolar o sólo un año, aquellos que han repetido curso y los que estaban matriculados en Programas de Cualificación Inicial.

En las pruebas PISA de Matemáticas de 2012, el 24% de los alumnos españoles examinados obtuvo malos resultados (23% de media de la OCDE); el 18% de alumnos no alcanzó el nivel mínimo en Lectura (18% media OCDE) y en Ciencias el porcentaje fue del 16% de alumnos españoles (16% de media de la OCDE). Con todo, uno de cada diez alumnos españoles (42.000 jóvenes) obtuvo resultados de bajo rendimiento cuando la media de la OCDE es del 12%.

Esto significa que los estudiantes con bajo rendimiento académico no pueden enfrentarse a “la resolución de problemas que requieran razonamientos complejos”, lo cual genera consecuencias “severas” para estos jóvenes y para la sociedad en su conjunto. La OCDE asegura que los chicos de 15 años con malos resultados académicos también tienen un mayor riesgo de abandonar los estudios y más dificultades para lograr acceder a trabajos con buena remuneración.

A nivel colectivo, el documento asegura que las sociedades con una alta proporción de personas con conocimientos y habilidades básicos pueden “comprometer” a largo plazo el crecimiento del país. De hecho, la organización apunta que si todos los estudiantes de 15 años de España consiguieran alcanzar el nivel 2 (básico en PISA), el PIB de España para 2095 crecería un 15% respecto a las previsiones.

Más horas perdidas de clase

El informe ‘Estudiantes de Bajo rendimiento: Por qué se quedan atrás y cómo ayudarles a tener éxito’ de la OCDE revela que los alumnos con malos resultados en el área de matemáticas perdieron más horas de clase que el resto de sus compañeros. Según datos, en 2012 un 43% de alumnos con malas notas perdieron un día de clase entero más que otros alumnos; casi el doble que la media de la OCDE.

España es líder en horas de clase perdidas, consiguiendo uno de los porcentajes más altos (43% frente a 12% de media) de los países que participaron en PISA 2012. Esta pérdida de horas lectivas por parte de los estudiantes con peores resultados académicos hace más complicado aún que puedan remontar en sus calificaciones y puedan alcanzar un nivel de competencias que les permita hacer razonamientos complejos.

Los expertos que han elaborado el estudio coinciden en que los que aquellos estudiantes que no llegan al nivel básico de conocimientos dedican menos tiempo a los deberes en casa en comparación a los alumnos con mejores notas. Así pues, los de bajo rendimiento en matemáticas pasaron de media 4,7 horas semanales a hacer los deberes extraescolares (una hora más que la media de la OCDE) frente a las siete semanales de los alumnos que superaron la prueba (1,8 horas más que a media de la OCDE).

A partir de estos datos, también podemos concluir que los estudiantes españoles de 15 años deben dedicar más horas a hacer deberes que el resto de compañeros de otros países para conseguir los mismos resultados académicos. Tanto si alcanzan un buen nivel de rendimiento académico como si no superan el mínimo exigido, los estudiantes del sistema español pasan más horas libres haciendo deberes fuera de la escuela que en otros países.

¿La soclución? Más atención individualizada y programas específicos

La principal medida recomendada por la OCDE para recudir las tasas de bajo rendimiento académico entre los estudiantes el desmantelamiento de las “múltiples barreras” de aprendizaje presentes en el sistema educativo. Igualmente, ha instado a crear un entorno “exigente” que favorezca el apoyo de los alumnos con mayores dificultades de aprendizaje.

A cambio de aumentar este nivel de exigencia, la OCDE pide que los centros ofrezcan planes de refuerzo escolar “tan pronto como sea posible” para evitar que los estudiantes superen las etapas obligatorias con graves fallos de conocimientos; y diseñar estrategias adecuadas al perfil del estudiante con bajo rendimiento. Además, las recomendaciones de la OCDE se extienden fuera del ámbito de la escuela o el instituto, instando a los padres a que participen más y se involucren en la vida escolar de sus hijos.

Por último, los expertos proponen varias estrategias específicas para ayudar a los colectivos con alto riesgo de presentar un bajo nivel de rendimiento académico. Por un lado, instan a los gobiernos a ofrecer refuerzo individualizado y programas especiales para el alumnado de origen inmigrante; y por el otro proponen “atacar” los estereotipos de género para evitar diferencias de calificaciones registradas entre chicos y chicas.

Otras medidas que ha lanzado la OCDE a los estados para mejorar las tasas de bajo rendimiento académico de sus sistemas de enseñanza se centran en crear programas de apoyo específicos para familias monoparentales, un colectivo de riesgo; reducir las desigualdades en el acceso a la educación infantil para garantizar el acceso a más de un curso de preescolar; y limitar la práctica de separar a los estudiantes en función de su nivel académico ya que potencia que los jóvenes con peores resultados no mejoren sus competencias.

Imagen: alumnos vía Shutterstock

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