Educación da autonomía a los centros en la renovación de libros

El Ministerio de Educación deja la puerta abierta a los centros para que decidan sobre la renovación de los libros de texto que se deriva de la entrada en funcionamiento de la LOMCE. Los Gobiernos de algunas autonomías han optado por mantener los libros y que los docentes desarrollen por su cuenta los contenidos que puedan faltar en algunas asignaturas.

El nuevo curso escolar trae consigo cambios importantes en la enseñanza, ya que la entrada en funcionamiento de la LOMCE en primero, tercero y quinto de primaria conlleva un cambio en el currículo de muchas asignaturas y en los libros. Sin embargo, el poco margen te tiempo para aplicar la norma ha hecho que algunas comunidades autónomas –Andalucía, Cataluña, Canarias o el Gobierno del País Vasco– den orden a sus centros para minimizar la aplicación de la reforma educativa dentro de la legalidad, incluido el cambio de libros de texto.

En un contexto de crisis económica y de reducción de las ayudas públicas para comprar los libros y el material escolar en muchas autonomías, no son pocas las organizaciones educativas y los propios Gobiernos autonómicos que se han levantado para pedir el mantenimiento de los actuales libros de texto. Algunas administraciones autonómicas han recomendado a los colegios que no cambien los manuales o han optado por paralizar los programas de renovación de libros en los centros de su comunidad.

Una de las voces críticas con la renovación de los manuales ha sido la Plataforma Estatal por la Escuela Pública, un cúmulo de organizaciones del sector que ha pedido el mantenimiento de los libros de texto actuales. Por el otro lado, la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (Anele) defiende que deben actualizarse los libros al nuevo desarrollo curricular que supone la entrada en funcionamiento de la LOMCE.

Lejos de zanjar el problema, el Ministerio de Educación abre las puertas a que cada colegio elija los manuales que van a usarse el próximo curso. Al respecto, el departamento que dirige José Ignacio Wert recuerda que la LOMCE, al igual que la normativa predecesora, “establece que los centros educativos gozan de autonomía” sobre la elección de los manuales escolares. No obstante, el nuevo marco normativo establece cambios en el desarrollo curricular de primaria, que implica la desaparición de asignaturas o la creación de nuevas materias para el próximo curso académico.

Si los centros de enseñanza consideran que es indispensable, lo propuesto en el real decreto de currículo de primaria y en la nueva organización curricular de áreas obligaría a repensar qué materiales se utilizan para conseguir los objetivos que proponen la LOE-LOMCE y su desarrollo.

Por su parte, Anale defiende que ocho comunidades autónomas ya han comunicado a sus colegios que no es necesario realizar un cambio en los libros de texto para afrontar el próximo curso escolar, a pesar de los cambios notables en algunas asignaturas. Así pues, Andalucía (gobernada por PSOE e IU) y País Vasco (PNV) han anunciado que no renovarán los libros. En la misma línea el Gobierno de Castilla y León (PP) y de Cantabria (PP) han anunciado que sus centros mantendrán los manuales escolares aunque han pedido a sus centros que elaboren materiales de apoyo para cumplir con la LOMCE.

Otras comunidades han optado por un camino intermedio, como la Comunidad de Madrid, que ha pedido a los centros que mantengan los manuales de las asignaturas en las que se deriven cambios de la aplicación de la reforma educativa, cambiando unos pocos libros. El objetivo de esta medida es evitar los gastos innecesarios para las familias, de modo que sólo se renueven los libros en las asignaturas que han sufrido más transformaciones con la entrada en vigor de la LOMCE.

Por ejemplo, el director de un centro público de Alcobendas (Madrid) ha explicado que “la Consejería de Educación nos ha mandado instrucciones para que sigamos con un único libro y para que sean los maestros los que complementen las lecciones si hay que añadir algún contenido”, de modo que “no se obligue a comprar más libros de los necesarios” a las familias. Una política de mantenimiento de los materiales muchos centros madrileños seguían desde hace tiempo.

Esta vía está en consonancia a la postura del Consejo Escolar del Estado que apuntó que “pese a los cambios previstos en el currículo escolar, muchos libros de texto que se utilizan en la actualidad pueden seguir siendo útiles y es una obligación social mantenerlos vigentes el máximo tiempo posible, máxime en el contexto socioeconómico actual”. Asimismo, el Consejo Escolar del Estado instó al Ministerio de Educación a asegurar la gratuidad de la enseñanza pública, pues muchas familias deben hacer frente a la compra de libros, material académico y otros servicios escolares.

En este sentido, la Plataforma Estatal por la Escuela Pública, en la que están representadas agrupaciones de estudiantes, familias y sindicatos del sector, elevó al Congreso de los Diputados la petición de mantener vigentes los manuales escolares actuales. De igual modo, en el documento la Plataforma exigió la “gratuidad” de los libros de texto para todos los escolares, ya que sólo en Andalucía y Navarra se conservan los programas de gratuidad para todo el alumnado.

Imagen: Brandi Jordan

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