Deberes de verano para niños… ¿sí o no?

Las vacaciones de verano no son un tiempo de tranquilidad y descanso para muchos escolares, que se ven enterrados en montañas de cuadernillos, deberes de verano y otras actividades académicas. Ante todo, las vacaciones son el momento para la relajación y el ocio de los más pequeños, que no debe verse supeditado a las tareas escolares de verano.

Los meses de verano son un oasis de paz y tranquilidad que muchos padres esperan con ansias, pero estos meses no son exactamente iguales para muchos niños, que salen de la rutina de la escuela a la obligación de afrontar montañas de deberes de verano. Los colegios se encargan de poner unas cuantas tareas para que los pequeños no se olviden de lo aprendido a lo largo del curso, a lo que se suman las interminables ‘recomendaciones’ de cada una de las asignaturas y los cuadernillos elegidos como extra por los padres.

Algunos niños se sienten abrumaos cuando llega el verano y ven cómo este tiempo de ocio queda en un segundo plano. Por ello, la psicóloga clínica Lourdes Mantilla Fernández defiende que los niños descansen del colegio y disfruten del verano, siendo un período de relajación y diversión. Sin embargo, la psicóloga no da un ‘no rotundo’ a las tareas estivales, estudio o clases particulares; todo esto puede ser compatible con disfrutar del tiempo libre propio de las vacaciones de verano:

• Hasta los 8 ó 9 años es importante que el niño tenga tiempo para jugar y disfrutar de las vacaciones. Leer un libro o practicar un deporte en compañía de otros niños son las actividades más recomendables para no desperdiciar el verano delante de una pantalla.

• Si no ha suspendido ninguna asignatura, es preferible dar prioridad a las actividades lúdicas y no hacer más que las tareas recomendadas por la escuela para que así afronte el nuevo curso con más motivación.

• Los suspensos no deben abordarse al final del período vacacional, sino dosificar los deberes a lo largo de las vacaciones con actividades lúdicas. Para estudiar, lo recomendable es apuntar a los niños a centros de repaso, contratar a un profesor particular o ayudarles a preparar un horario de estudio en casa.

• Una mala nota ya es un castigo por sí misma cuando se es pequeño y por ello no conviene dramatizar ni hacerles sentir culpables o castigándolos ‘sin verano’. Lo adecuado es reflexionar sobre los motivos que han llevado a este resultado y alentarles a superarlo, quizás haciendo un cuadernillo a lo largo del verano.

• Las ganas de superarse son presentes en muchos niños pero hay que marcar objetivos realistas y programar un método de trabajo pueden ayudar a organizar el tiempo de repaso; todo ello, sin renunciar al ocio que también el niño necesita.

• Aunque es preferible dedicar las mañanas a un rato de estudio no hay que marcar unos horarios inflexibles ni unas normas demasiado estrictas cuando los niños son pequeños. A medida que sean más mayores, sí hay que establecer unas rutinas más fijas.

• Jugar con otros niños es una de las “tareas” más importantes en esta época del año ya que es el mejor modo de aprender a relacionarse e independizarse de los padres; aunque el curso no haya sido el mejor, no debe privarse a los niños a disfrutar del verano.

Imagen: GoodNCrazy

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