Cursos de natación en verano

Los cursos estivales intensivos de natación son la mejor manera de aprender a nadar en una ambiente divertido. De esta forma, los niños comienzan a perder el miedo al agua. La natación es una actividad muy importante, en el que se desarrollan los músculos y la capacidad pulmonar. Además es una buena forma de hacer amigos y de divertirse. Los cursos se pueden hacer tanto en piscinas profesionales como en particulares.

Es recomendable que los niños comiencen a nadar desde muy temprana edad

Nadar es uno de los mayores placeres del verano, en particular, y de la vida, en general. El hecho de que nos podamos desenvolver en el agua sin ayuda de otros es el primer paso hacia la madurez. Aprender a nadar supone aprender a desprenderse de tus mayores y aprender a ser autónomo. Así se comienza a disfrutar de los placeres de la vida. ¡Y qué mayor placer que darse un baño en verano! ¡Adiós a los manguitos, adiós a los flotadores y adiós a la orilla! A partir de ahora, nos sumergiremos donde no hagamos pie.

El verano es la estación del año más apropiada para iniciar cursos de natación. La temperatura y las vacaciones escolares permiten realizar talleres intensivos para que los pequeños puedan aprender a nadar. El momento de perder el miedo al agua ha llegado y con él las zambullidas, los juegos acuáticos y las primeras brazadas sin que nadie te ayude. Además de divertida, la natación es una actividad muy saludable, ya que potencia todos los músculos –los especialistas en deporte afirman que la natación es el deporte más completo–, y mejora la capacidad pulmonar. Por eso, y por cuestiones de seguridad, es altamente recomendable que los niños aprendan a nadar cuanto antes.

El aprendizaje de la natación se puede realizar tanto en piscinas profesionales, ubicadas en gimnasios, como en piscinas particulares de cualquier jardín. Yo tengo bastantes recuerdos de cuando empecé a nadar y hay que decir que no todos fueron positivos: cuando salía del agua, ¡me moría de frío! También tengo en la memoria haber empezado mis primeros pasos en la natación tanto en piscinas profesionales como en piscinas particulares. Sin embargo, donde de verdad aprendí fue yendo a un club de natación, donde había un entrenador particular que nos enseñaba. No hay nada que me haya causado más alegría que aprender a nadar, puesto que muchas veces es indispensable para otro tipo de actividades, como canoa o piragüismo.


Lo bueno de los cursos de natación es que los grupos de trabajo se forman en función de la edad y el conocimiento que se tenga sobre este deporte. Sin duda, es una buena manera de conocer a gente, socializar, hacer amigos y pasar un buen rato, que es de lo que se trata. Luego cuando llega el otoño es momento de perfeccionar lo que se ha aprendido a lo largo del verano. Entonces lo que yo recomiendo, puesto que ya el tiempo no acompaña para realizar natación al aire libre, es acudir a piscinas cubiertas. En ellas se imparten clases durante todo el año. Así se prepara uno para el siguiente verano, para seguir disfrutando del agua y de los amigos.

Foto: Daquella manera en Flickr

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