Cómo evitar el suicidio adolescente

suicidio_adolescentes_m.jpgSegún la información de algunos organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) revelan que el 65% de los intentos de suicidio se encuentran asociados a la depresión. La depresión es una patología que va en continuo aumento, tal cual sucede con otras alteraciones del área de la salud mental.

Según los especialistas en problemáticas adolescentes, muchos de los intentos de suicidio pueden ser confundidos por los profesionales poco experimentados con conductas transgresoras y descontrol en el comportamiento. Por esta razón cuando un adolescente manifiesta que desea suicidarse, estas expresiones no deben ser ignoradas por los padres, jamás se debe minimizar el riego y ellos deben busca ayuda profesional y capacitada en la problemática.

Otro de los datos que suministra la Organización Panamericana de la Salud, dice que los suicidios son la tercera causa de muerte en varones y la cuarta en mujeres de 15 a 24 años. El problema es más grave cuando se tiene en cuenta que la morbilidad por intento de suicidio supera ampliamente estos porcentajes. La mayoría de los muchachos y las chicas que se suicidan han verbalizado previamente su deseo de morir o, concretamente, han amenazado con suicidarse. De aquellos que logran quitarse la vida, el 40% ha tenido un intento fallido previo. Luego de ese primer intento, entre un 6 y 16% vuelven a intentarlo dentro de los 12 meses subsiguientes.


Bajo este contexto, donde el suicidio adolescente parece invadir cada vez a nuestra sociedad, “escribir un libro sobre el suicidio en la adolescencia destinado a un público general resulta difícil por varias razones: probablemente algunos pensarán que por qué no se escribe sobre otro tema menos trágico, que aporte más a este grupo de personas en vez de escribir un libro sobre suicidio en los adolescentes que pudiera incrementar el riesgo en ellos y al final un mayor número intente quitarse la vida”, por lo menos así lo señala el autor, Sergio Pérez Barrero. El autor también considera que “otros considerarán que el suicidio no es tan frecuente en estas edades, pues la adolescencia es una etapa de la vida con muchas potencialidades para desarrollar una existencia creativa y el suicidio, cuando ocurre, debe ser un acto impulsivo, no bien pensado y por tanto, muy difícil de evitar, tarea esta que deben abordar los psiquiatras, psicólogos, suicidólogos, y médicos de la familia, no así otros sectores, que pudieran empeorar las cosas y demorar la asistencia especializada”.

Aprender a cuidar y cuidarse. Aprender a ama y amarse. Aprender a respetar y respetarse. Aprender a enfrentar la vida con soluciones hará que la calidad de vida mejore. Todos estos conceptos deben ser desarrollados desde la más temprana infancia, como camino conductor para evitar los suicidios, esta trágica realidad que ocupa un lugar dentro de las tres primeras causas de muerte en la mayoría de los países y en algunos, sólo le supera otro tipo de muerte violenta: los accidentes de vehículos de motor. Y lo peor es que la tendencia es a incrementarse según los estimados de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la adolescencia es la etapa que transcurre entre los 10 y 19 años, considerándose dos fases: la adolescencia temprana de 10 a 14 años, y la adolescencia tardía de 15 a 19 años.La adolescencia, con independencia de las influencias sociales, culturales y étnicas, se caracteriza por eventos universales entre los que se destacan:

· El crecimiento corporal evidenciable en el aumento de peso, estatura y los cambios en las formas y dimensiones corporales.

· El aumento de la masa muscular y de la fuerza muscular, más marcada en el varón, acompañado de un incremento de la capacidad de transportación de oxígeno, de los mecanismos amortiguadores de la sangre capaces de neutralizar de manera más eficiente los productos químicos derivados de la actividad muscular.

· Incremento y maduración de los pulmones y el corazón, con un mayor rendimiento y recuperación más rápida frente al ejercicio físico.

· Incremento de la velocidad de crecimiento, los cambios en las formas y dimensiones corporales, los procesos endocrino metabólicos y la correspondiente maduración, no siempre ocurren de forma armónica, por lo que es común que presenten torpeza motora e incoordinación, fatiga fácil, trastornos del sueño, los que pueden generar trastornos emocionales y conductuales transitorios.

· Desarrollo y maduración sexual, con la aparición de las características sexuales secundarias y el inicio de la capacidad reproductiva

· Los aspectos psicosociales están integrados en una serie de características y comportamientos que en mayor o menor grado estarán presentes durante esta etapa de la vida y que pueden resumirse de la siguiente manera:

· Búsqueda de sí mismo y de su identidad.

· Necesidad de independencia.

· Tendencia grupal

.· Evolución del pensamiento concreto al abstracto.

· Manifestaciones y conductas sexuales con desarrollo de la identidad sexual.

· Relaciones conflictivas con los padres que fluctúan entre la dependencia y la necesidad de separación de los mismos.

· Actividad social reivindicativa, tornándose más analíticos, con pensamientos simbólicos, en los que formulan sus propias hipótesis y llegan a conclusiones propias.

· Eligen una ocupación para la que necesitarán adiestramiento y capacitación para llevarla a la práctica.

· Necesidad de asumir un nuevo rol social como partícipe de una cultura o subcultura específica. Los aspectos más generales relacionados con el comportamiento suicida, y en los próximos capítulos del libro introducirá al lector en las especificidades del adolescente suicida.

Estos fueron fragmentos del interesante libro. A continuación una breve reseña del Profesor y doctor Sergio Andrés Pérez Barrero. Es Profesor Titular. Especialista de 1er y 2do Grado en Psiquiatría. Presidente de la Sección de Suicidiología de la Sociedad Cubana de Psiquiatría. Miembro del Grupo de la OMS para la Prevención del Suicidio. Asesor Temporal de la OPS/OMS para la Prevención del Suicidio en Las Américas. El doctor cubano Sergio A. Pérez Barrero es un experto mundial en el tratamiento y prevención del suicidio. Fundador de la Sección de Suicidiología de la Asociación Mundial de Psiquiatría y de la Red Iberoamericana de Suicidiología. El Dr. Pérez es el presidente fundador de la Red Mundial de Suicidólogos que agrupa a través del correo electrónico a personas y organizaciones interesadas en la prevención del suicidio cuya sede permanente se encuentra en Bayamo, Cuba. Además de autor de varios libros sobre el tema, es asesor de la Organización Panamericana de la Salud en la prevención del suicidio en Las Américas. La Organización Mundial de la Salud reconoce el suicidio o violencia autoinfligida como un problema mundial de salud pública.

(Más información en «Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud»).

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