Cómo educar en la afectividad

Una de las educaciones que se debe fomentar desde los primeros años, es la educación en la afectividad. La afectividad es la “capacidad de reacción de una persona ante los estímulos que provienen del medio externo e interno, cuyas manifestaciones principales son los sentimientos y las emociones”. En este sentido, educar en la afectividad ayuda a que los niños y adolescentes consigan una estabilidad emocional, un rasgo muy importante de las personas.

Cómo educar en la afectividad

En ocasiones nos compenetramos tanto para que los niños aprendan y se eduquen correctamente en las distintas materias que tienen en el colegio, que descuidamos educarlos en otros aspectos esenciales.

Me refiero a educarlos y enseñarles sobre distintas capacidades que los forman como persona. Desde pequeños, padres y educadores deben alimentar la educación de ellos en varios sentidos; enseñarles sobre números, letras, ciencias, música y varias asignaturas más, como también enseñarles valores, a sentirse seguros y ser buenas personas.

Una de las educaciones que, según estos últimos conceptos, debemos fomentar es la educación en la afectividad. La afectividad es la “capacidad de reacción de una persona ante los estímulos que provienen del medio externo e interno, cuyas manifestaciones principales son los sentimientos y las emociones”. En este sentido, educar en la afectividad ayuda a que los niños y adolescentes consigan una mejor estabilidad emocional, un rasgo muy importante de las personas.


Según un libro escrito por Julio Vallejo Ruiloba, médico español especializado en psiquiatría, “la vida afectiva es el conjunto de estados y tendencias que el individuo vive de forma propia e inmediata (subjetividad), que influyen en toda su personalidad y conducta (trascendencia), especialmente en su expresión (comunicatividad), y que por lo general se distribuyen en términos duales, como placer-dolor, alegría-tristeza, agradable-desagradable, atracción-repulsión, etc. (polaridad)”.

Y para que los niños puedan formar una personalidad más segura y estable (esto se traduce en una afectividad positiva), la actitud de los padres es esencial. Estos deben reconocer la importancia de este aspecto y educar en la afectividad.

Desde otra óptica, la palabra afecto o afectivo alude a la necesidad de todas las personas a entablar vínculos con otras personas para que las ayuden y les den seguridad y estabilidad emocional. Desde que uno viene al mundo, necesita de otras personas. Por ejemplo, al nacer, uno necesita del cuidado y protección de los padres. Y es en este preciso momento en el que se comienza con el primer vínculo afectivo, el apego.

Sobre este tema debemos mencionar que existen distintos tipos de apego. Seguramente que cuando lean cada uno de ellos podrán identificar las actitudes de vuestros hijos y piensen algún modo para educar o reeducar en la afectividad, encaminándolos al apego más positivo, ya que de ello depende si el niño será más o menos seguro, entre otras cosas más.

Tipos de apego

  • Seguro: Los niños con este tipo de apego no se alteran cuando se separan de las personas “objetos de apego” y cuando se reúnen nuevamente con ellas se sienten muy bien. Estos niños son capaces de usar a sus cuidadores como una base de seguridad cuando están angustiados. A nivel interpersonal, estos niños son más cálidos y estables, y a nivel intrapersonal son más positivos y coherentes.
  • Evasivo: Cuando los niños con este apego se separan de las personas objeto de apego tienden a evitarlas y a “sentirse mejor con personas un tanto más alejadas”. Estos niños tienen poca confianza en que serán ayudados por parte de sus objetos de apego, poseen inseguridad hacia los demás, miedo a la intimidad y prefieren mantenerse distanciados de los otros.
  • Ansioso-ambivalente: Cuando los niños se separan de las personas objeto de apego tienden a tener reacciones de rechazo, angustia y enojos. Dada la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de ellos.

Claramente, el estilo de apego seguro es el indicado para una afectividad positiva. Para conseguir el mismo, el desempeño de los padres es fundamental. Una correcta educación de la afectividad os ayudará a formar una personalidad segura y confiada en sus niños.

Pautas para educar en la afectividad

  • No sobreproteger a los niños. Hay que ir dándoles mayor autonomía poco a poco. Si se los protege mucho se corre el riesgo de hacerlos inseguros y, en el caso opuesto, pueden que se sientan abandonados.
  • Enseñar a los niños a reconocer sus emociones y sentimientos. Para esto se necesita darles tiempo para que puedan experimentar y expresar lo que les sucede.
  • Enseñar a expresar estas emociones y sentimientos correctamente. Primero se comienza con el lenguaje no verbal (caricias, abrazos, etc.) y luego con el verbal.
  • Fomentar las conductas adecuadas. Con expresiones y gestos mostrar las aprobaciones y desaprobaciones de las conductas de los niños. Cuando realizan una mala conducta, esperar a que los niños se tranquilicen y ahí explicarles cómo deberían haber actuado, cuidando ser respetuosos y mostrándoles confianza.
  • Ser un ejemplo para los niños. Ellos observan mucho y tomarán varias conductas de quienes los rodean.
  • Incentivarlos con juegos y deportes. Por intermedio de ellos, los niños jugarán, se divertirán y aprenderán diversas cosas.

Foto: Niños en jardin por Leonid Manchenkov en Flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...