Consejos para aumentar la concentración

¿De qué te sirve pasarte horas y horas delante de un libro si el resultado es pésimo? De nada, pensarás. Efectivamente, cuando se trata de estudios la calidad es mucho mejor que la cantidad. Y no solo porque ahorramos tiempo y esfuerzo, sino porque optimizamos resultados. Gastar menos tiempo en estudiar tal o cual materia querrá decir que nuestra concentración se encuentra totalmente potenciada, por lo que rendimos más y mejor. Todo ello sin agotarnos tanto. No queremos decir que se vayan a conseguir resultados milagrosos, pero cambiando determinados hábitos podemos rendir mucho más sin apenas darnos cuenta.

A veces, la concentración no llega sola.

  • Evitar las interferencias. Esto es, nada de estudiar delante del ordenador. En caso de que esto no sea posible, debemos tener en cuenta que las redes sociales, la mensajería instantánea, el microblogging o los chats solo harán que perdamos la concentración de mantera reiterada, dejándonos una sensación de cansancio mental al combinar varias actividades al mismo tiempo. Ello, sin contar la cantidad de tiempo que pueden hacernos perder. Si eres de difícil concentración, mejor que pruebes a apagar el móvil y a conectar el contestador.
  • Cuidar el ambiente de trabajo. Ante todo, elige un lugar fijo y no vayas cambiando cada día. Lo mejor es un escritorio amplio sin demasiadas cosas encima para no distraerte, y que debes intentar mantener ordenado… el caos solo nos ralentiza más. Por otro lado, asegúrate que la estancia en cuestión se encuentra bien ventilada y que recibes suficiente luz natural. La música suele ayudar a muchos a encontrar un equilibrio que facilite la concentración, pero todo dependerá de la persona y de la tarea a desempeñar.
  • Evita las charlas. Bibliotecas o salas de estudio son sitios geniales para estudiar si en casa te es imposible parar quieto. Pero evita ir con gente que hable demasiado o que haga descansos constantes. Lo mejor es rodearse de personas estudiosas que te ayuden a comprender la materia que no entiendes y que se dediquen a estudiar seriamente. Cuando uno no está muy decidido a trabajar, las influencias externas pueden ser determinantes.
  • Organización al máximo. La concentración depende muy mucho del estrés… y éste solo se cura con organización. Establecer metas (realistas) y premiarnos si las cumplimos puede ser una buena idea. No dejarlo todo para el último momento es una manera de poder jugar con ventaja y responder ante las eventualidades que puedan aparecer por el camino. Dentro de una buena organización se encuentra el elegir los mejores horarios para estudiar: hay gente que se concentra más durante la noche, mientras que otros prefieren levantarse pronto. Sea como sea, no se debe sobrepasar un cierto límite de horas estudiando y siempre será mejor dormir ocho horas que andar todo el día siguiente con sueño o a base de café. Y es que la cafeína, recordemos, es un excitante que no aumenta la concentración, sino que simplemente evita que nos durmamos sobre los apuntes. Descansar cada dos horas de estudio o salir a la calle al final del día para realizar actividades físicas suele ser muy efectivo para disipar el estrés.

Como ves, estas son las claves para que nuestras jornadas de estudio no se conviertan en una pesadilla. Si concentración es lo que buscas… no dejes de seguir nuestros consejos.

Foto por Hermés en Flickr

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