Hipnopedia, aprender durmiendo

Hipnopedia no es un nombre científico, sino aquel que el escritor inglés Aldous Huxley otorgó en su novela ‘Un Mundo Feliz’ (1932) a la acción de aprender durmiendo. Con el tiempo algunos han aprovechado este término para dotar de veracidad el concepto, pues a todos nos gustaría acostarnos sin tener ni idea de algo y levantarnos cual enciclopedias andantes. Sin embargo, ¿en qué principios se basa este método? Y lo más importante: ¿funciona?

Hipnopedia no es un nombre científico, sino aquel que el escritor inglés Aldous Huxley otorgó en su novela Un Mundo Feliz (1932) a la acción de aprender durmiendo. Con el tiempo algunos han aprovechado este término para dotar de veracidad el concepto, pues a todos nos gustaría acostarnos sin tener ni idea de algo y levantarnos cual enciclopedias andantes. Sin embargo, ¿en qué principios se basa este método? Y lo más importante: ¿funciona?

Su efectividad, motivo de discordia


La hipnopedia es un producto de la ciencia ficción. Huxley recreaba una sociedad futurista en la que este método no solo se utilizaba para el aprendizaje, sino también para la manipulación de la sociedad. «Cien repeticiones tres noches por semana, durante cuatro años. Sesenta y dos mil cuatrocientas repeticiones crean una verdad.», citaba en la obra. Su idea no iba tan desencaminada, pues varios estudios posteriores han demostrado que los grupos de neuronas que activan el aprendizaje vuelven a entrar en funcionamiento durante el sueño. Es más, la actividad cerebral en la fase REM es muy similar a la que experimenta el individuo mientras esta despierto. Todo ello ha contribuido en destacar las bondades del sueño para el aprendizaje y la memoria. ¿Una cosa nos lleva a la otra?

Sí y no. El objetivo del aprendizaje mientras se duerme es aprovechar los estados crepusculares de conciencia (junto antes de despertarse y justo al dormirse) para influir directamente en el inconsciente, pues se ha demostrado que es el momento idóneo para que la absorción de contenidos. Por eso mientras dormimos damos vueltas a lo último que nos pasó por la mente al acostarnos, y tras despertarnos tenemos presente durante todo el día lo primero que pensamos. Sí que se ha demostrado, por tanto, que dormirse escuchando un determinado contenido, ya sean frases en inglés o una lección de historia, hace que lo retengamos en la memoria al despertarnos.

Ahora bien, retener no significa nada. Para empezar, los conceptos se memorizan de forma inconexa, dada la falta de continuidad y de conciencia. Y para seguir, lo hacen sin que nosotros seamos capaces de relacionarlos con situaciones/ acciones del mundo real. Es decir: por mucho que una voz nos repita cincuenta veces ‘House significa casa», mientras la oímos no tenemos la imagen mental de una casa. Es algo que sucede ajeno a nuestro control, por lo que puede que no nos sirva absolutamente de nada. O al menos así lo aseguran algunos expertos.

Otros detractores del método explican que el sueño está pensado para el descanso, y que el aprendizaje que se retiene es el adquirido durante el día. Algunas personas que han practicado el aprendizaje dormidas se levantan agotadas, como si hubieran dedicado toda una noche al estudio.

No obstante, también hay quien dice que funciona. Y puede que para cosas mecánicas, como un idioma, sea más útil que para una lección de historia o de matemáticas. Si lo habéis probado, os invitamos a compartir la experiencia.

Fuente principal: Cienciateca.

Foto: ericmcgregor en Flickr.com.

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