Actividades para fomentar el respeto por la naturaleza

El respeto por la naturaleza es un valor que debe inculcarse desde la infancia, para que luego los niños se conviertan en adultos responsables y concienciados con la protección del medio ambiente y las especies animales. El verano es una de las épocas perfectas para realizar actividades en familia o con otros niños que fomenten este sentimiento.

El respeto por la naturaleza es un sentimiento importante para que los niños aprendan, desde muy pequeños, a respetar y valorar el medio ambiente y a los animales. El amor por la naturaleza, inculcado por los padres y educadores, les llevará a apreciar el mundo natural y actuar en consecuencia, apostando por el cuidado y la preservación de las especies y los bosques.

Para conseguir que los niños tengan amor por la naturaleza el mejor camino es enriquecer sus vivencias en un entorno natural, de modo que desde la familia y los colegios se planifiquen actividades con el objetivo de enseñarlos a amar el medio ambiente. Facilitar el contacto del niño con el campo, montañas, ríos, y todo lo que engloba la naturaleza, y darles la posibilidad de observar, preguntar, y expresar sus ideas en cuanto al tema les ayudará a desarrollar un respeto por la naturaleza.

Los adultos somos los encargados de encaminar a los pequeños a través de una serie de actividades para que los niños tengan más contacto con la naturaleza. El primer paso pasa por dar ejemplo nosotros mismos, es decir, manteniendo una actitud respetuosa con el medio ambiente y los animales. Llevar en casa una política de ahorro de agua y energía en la que los niños sean partícipes les ayudará a tomar conciencia de que los recursos naturales son limitados y sobre la importancia de proteger el planeta.

Una actividad muy divertida consiste en plantar un árbol, que puede realizarse en casa o en los terrenos del colegio; convirtiéndose en los ‘padres o madres’ de un árbol los pequeños se preocuparan por el crecimiento de éste y tomarán conciencia sobre lo importante de proteger los bosques de las agresiones humanas. Asimismo, encargarse de un huerto escolar o un huerto urbano en casa contribuye a desarrollar el amor por la naturaleza desde edades muy tempranas.

Otra actividad básica para fomentar este espíritu protector es dar paseos por el campo o visitar un jardín botánico en compañía de la familia o de los compañeros de clase, también se puede conseguir involucrándolos en excursiones o acampadas durante los meses de verano. En este sentido, una actividad que refuerza el respeto por los animales es visitar una granja; allí los niños verán el trato a los animales y la relación que toman con las personas.

Imagen: DenaliNPS

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