Consejos para afrontar el primer empleo

El primer día de trabajo es una experiencia que puede volverse cuesta arriba para los jóvenes que han conseguido su primer empleo. Para afrontar el día con naturalidad podemos seguir algunos consejos como perder el miedo a preguntar, elegir un vestuario adecuado y cómodo o evitar caer en actitudes que nos aíslen de los compañeros y el ambiente de la oficina.

El primer empleo es un paso decisivo para los jóvenes, ya que supone su incorporación a la realidad del mundo laboral. Si bien las prácticas académicas son una primera aproximación que ayuda a adaptarse a un empleo, las condiciones no son exactamente las mismas ni el nivel de exigencia o responsabilidad pueden equipararse. Por ello, es importante saber cómo desarrollarse en el primer empleo para poder crecer como trabajador y persona.

Antes de enfrentarse al primer empleo, viene el paso previo de buscar un trabajo. Los círculos de bolígrafo en el periódico han quedado atrás y ahora la herramienta básica para encontrar el primer empleo es internet. Por ejemplo, puedes encontrar un listado de empleos, en Bilbao, gracias a la web Jobtonic.es; este portal, de muy fácil navegación nos permite encontrar un puesto vacante en la ciudad o región que seleccionemos.

Una vez superada la entrevista en la que la empresa selecciona al nuevo personal, viene el tan temido primer día de trabajo. Los nuevos compañeros, los jefes, las primeras decisiones a tomar pueden hacer derrumbar hasta los más confiados por temor a equivocarse, sintiendo que esta primera oportunidad puede ser el escenario de una catástrofe. Saber templar los nervios y afrontar con naturalidad y seguridad es la mejor respuesta a este temor.

Así pues, uno de los primeros pasos para conseguir empezar con buen pie en el primer día de trabajo es elegir un vestuario adecuado a las características del puesto, para no desentonar y conseguir sentirnos cómodos en nuestra piel. También es recomendable coger una agenda o una libreta antes de salir de casa. Así podrás apuntar nombres de compañeros, extensiones de teléfono, claves de acceso y demás datos que acostumbran a sobrepasarnos el primer día de cualquier empleo; dando la impresión de ser un trabajador implicado y previsor.

En este sentido, otro factor para dar una buena impresión es ser puntual con la hora de llegada, especialmente el primer día, de igual modo, no hay que estar pendiente del reloj para ser el primero en salir cuando termine el turno. Además, el primer día de trabajo exige no abusar con las pausas para el café o para fumar un cigarro, es más, lo recomendable es tratar de acudir con un grupo ya que permitirá socializar y conocer un poco mejor a los nuevos compañeros. De igual modo, se han de evitar las actitudes que nos aíslen de los demás como usar cascos para escuchar música, desayunar frente al ordenador o pasar los descansos chateando.

Por último, el requisito más obvio para tener un exitoso arranque en el primer empleo es perder el miedo a preguntar, ya que 10 preguntas son preferibles a un error. Pedir más información sobre un aspecto del trabajo no nos hará parecer poco formados, ya que es natural no saberlo todo en un nuevo empleo. Y en el caso que los errores hagan su aparición estelar el primer día de empleo, debemos afrontarlos con serenidad y sacándoles el lado positivo: hemos aprendido y esto nos permitirá no volveros a equivocar.

Foto: HeXeNeSi

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