Qué es el liderazgo emocional y cuáles son las claves para aplicarlo

La empatía es clave

En la actualidad existen numerosos conceptos que muchas personas utilizan prácticamente a diario en el ámbito corporativo, pero en ocasiones no saben exactamente a qué se refieren. Es el caso del liderazgo emocional, que se refiere a la capacidad para orientar a un determinada organización o a un equipo teniendo en cuenta no sólo los objetivos, sino también los sentimientos y emociones de las personas. Por lo tanto, a diferencia de lo que ocurre con los líderes que se centran al 100% en los conocimientos técnicos, los líderes emocionales prestan especial atención a los intereses profesionales y personales de quienes trabajan con él.

El liderazgo emocional se basa en lo que se conoce como inteligencia emocional. Se trata de un concepto que popularizó Daniel Colleman, y que en la actualidad está plenamente aceptado como un pilar básico en el líder de una empresa del siglo XXI. Todavía hay quienes consideran que los empleados únicamente valoran el salario a modo de recompensa. Pero la realidad es que son cada vez más lo que buscan otro tipo de incentivos, como por ejemplo las facilidades para compaginar la vida laboral y personal, o las oportunidades para ascender en la organización.

Existe una concepción errónea sobre la actitud que debe tomar un líder emocional con las personas de su equipo. Se tiende a creer que tiene que mostrarse siempre alegre y agradable, pero no tiene por qué ser así. También puede decirles que no han hecho algo bien o que necesitan mejorar en un determinado campo. La diferencia con un líder autoritario es que el emocional es capaz de reconocer a las personas con las que trabaja y hacer que se sientan bien. Comprende sus necesidades y pone a su disposición todos los recursos humanos y técnicos necesarios para satisfacerlas.

¿Cómo ser un buen líder emocional?

Hay una serie de características básicas que todo buen líder emocional debe reunir. La primera y más importante es la autoconciencia. Es decir, debe ser capaz de reconocer cómo se sienten las personas del equipo en cada momento y cómo puede eso afectar a los objetivos.

El autocontrol es una habilidad muy valorada. Un líder emocional tiene que hacer todo lo posible por mantener una visión en el largo plazo y evitar las reacciones impulsivas a corto plazo.

Y, por último, la empatía es clave. Tiene que identificar y comprender las preocupaciones de las personas del equipo, y saber ponerse en su lugar.

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