No cobrar las horas extra, una tendencia en alza

Realizar horas extra en plena crisis no es extraño, puesto que todos nos aferramos a nuestra suerte laboral como a un clavo ardiendo. Lo que debería ser raro es no cobrarlas, aunque la tendencia también se entiende con tantas almas voluntariosas que florecen cuando el miedo acecha. Según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes al último cuatrimestre de 2010 y de los que se ha hecho eco CincoDías, el 45,3% de los asalariados que realizaron horas extra en 2010 no las cobró a final de mes. Hablamos de cerca de la mitad de los que llevan a cabo está práctica, cuando al cierre de 2007 este porcentaje estaba en el 33,8%. Casi doce puntos por debajo.

Está demostrado que las horas extra provocan estrés

Esta escandalosa proporción supera el 70% en el caso de las industrias extractivas (petróleo, gas y carbón) o en el de los profesionales de la información y las comunicaciones. Y ya no digamos en el de las actividades financieras, inmobiliarias o en la educación, donde el porcentaje está por encima del 85%. Por si eso fuera poco, los que han tenido la suerte de cobrar sus horas extra tampoco han hecho un gran negocio. El coste medio de cada hora extraordinaria alcanzó al finalizarse el 2010 su nivel más bajo en los últimos tres años, situándose en 15,06 euros frente a los 16,3 euros con los que se arrancó el año.

No es necesario ni decirlo, pero lo recordaremos. El Estatuto de los Trabajadores contempla que «se optará entre abonar las horas extraordinarias en la cuantía que se fije, que en ningún caso podrá ser inferior al valor de la hora ordinaria, o compensarlas por tiempos equivalentes de descanso retribuido». Dicho de otro modo, si no se cobran, al menos deben ser compensadas librando en horas de trabajo. Algo que, según los datos del INE, no ha sucedido. En el periodo estipulado se contabilizaron 29,31 horas no trabajadas por empleado, pero solo un 0,03% se consideraron en compensación de horas extraordinarias. Una cifra muy inferior al promedio de horas extras trabajadas. Que cada uno saque sus conclusiones, aunque son evidentes. Por cierto, y aunque sorprenda, está demostrado que hacer horas extra no es plato de gusto. Nadie las hace por placer.

Foto: stress relief (02-05-08) por sun dazed en Flickr.com .

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