Los programas de empleo son saludables

Si bien los programas de empleo no dan empleo a quienes se registran en ellos, sí aportan otros beneficios paralelos.

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Si bien hemos referido respecto de la escasa eficacia y eficiencia de los programas de empleo, principalmente respecto de la colocación / recolocación de los parados españoles de cualquier colectivo y hemos dado cuenta de cómo el gobierno, consciente de esta debilidad, se preocupa por buscar socios, aliados, pero con intereses económicos de por medio -en Agencias de empleo temporal, organismos públicos, patronales, etc– para dar respuesta a los parados; una encuesta bastante interesante realizada hace algunos meses por Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos atribuye otro beneficio a los programas de empleo.

Y es que si bien los programas de empleo no son eficaces para cumplir su objetivo principal: dar empleo a quienes lo necesitan, los programas de empleo sí consiguen un objetivo positivo, aunque éste sea secundario o terciario.

Los investigadores de la institución antes mencionada descubrieron que los programas de empleo reducen los problemas generales de salud en un 6%, y los hábitos negativos como el alcoholismo, la adicción a las drogas y la ludopatía.

Así, según el estudio de la Universidad Rey Juan Carlos, los efectos de los programas de inserción laboral para hogares de menor renta consiguen proporcionar mejores en otras dimensiones del bienestar de las personas y grupos familiares.

El trabajo evalúa los resultados de programa de renta mínima de la Comunidad de Madrid desde una óptica poco conocida y concluye que la participación en ellos puede mejorar el estado de salud, generar cambios en las rentas de los hogares más pobres y modificar los estilos de vida.


Para llegar a estas conclusiones utilizaron técnicas de emparejamiento (matching) con múltiples tratamientos, aplicadas a una combinación de registros administrativos (40.000 hogares) y una encuesta realizada a 2.300 hogares ex participantes de este programa.

De la evaluación llevaba a cabo se concluye que la participación en estos programas reduce los problemas generales de salud en un 6% así como también se observa la reducción de la prevalencia de hábitos sanitarios muy negativos para el estado de salud, como el alcoholismo, adicción a drogas y ludopatía.

«El énfasis de otros estudios en los indicadores de empleo y salarios dejan de lado el análisis de otras dimensiones relevantes para el bienestar, como los cambios en la pobreza, el bienestar material e incluso los efectos indirectos de los programas, como la reducción o no de problemáticas sociales o los cambios en el estado de salud», señala el investigador principal.

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