Los errores más comunes en la entrevista de trabajo y cómo solucionarlos

Si te encuentras en búsqueda activa de empleo, seguro que lo que más temes es la entrevista de trabajo. Lo cierto es que superar esta prueba no es tarea sencilla ya que, más allá de tu formación y experiencia, hay otros factores externos que pueden influir en la decisión del responsable de selección. Aunque no es fácil llevarlo a la práctica, lo mejor que puedes hacer es centrarte en aquello que puedes controlar: mejorar tu comportamiento, estar preparado para cualquier tipo de pregunta que te puedan plantear, perfeccionar tus hábitos… A continuación hemos seleccionado los errores más comunes en una entrevista de trabajo para que tomes conciencia de lo que no debes hacer.

Lo primero a tener en cuenta es que nunca, bajo ningún concepto debes mentir. ¿De verdad vas a decir que dominas una determinada habilidad en la que únicamente eres principiante? ¿O que dimitiste de tu anterior trabajo porque no estabas a gusto cuando la realidad es que te despidieron? Lo mejor es decir la verdad.

Por supuesto, la puntualidad es clave. Aunque solo llegues 5 minutos tarde, causarás una mala impresión en el entrevistador, y esto es justo lo que hay que evitar. 

Seguro que una de las cuestiones que te plantea es la de cómo conseguiste los logros que aparecen en el currículum. Si, por ejemplo, has destacado que eres un excelente líder de equipos, querrá saber qué fue lo que hiciste para conseguir tal habilidad. 

Si durante la entrevista te encuentras con una pregunta que no esperabas, puedes quedarte callado y hablar poco, o tratar de llenar el silencio con un discurso muy largo pero en el que realmente no dices nada. Ninguna de estas opciones es buena. Lo mejor es hablar lo justo, siendo relevante y conciso.

Trata de establecer contacto visual con el entrevistador para que te vea como una persona cercana y en la que se puede confiar. Además, procura tener los brazos abiertos porque si los cierras das a entender que tienes una mente desconfiada o cerrada. A la hora de presentar tus ideas, hazlo inclinado hacia delante.

Y, por último, ten siempre un plan B. Imagina que habéis acordado hacer una entrevista por videollamada y el ordenador deja de funcionar justo en ese momento. Si estás preparado para lo peor, lo más posible es que todo vaya bien.

Ahora es el momento de aprender a engrentarte a una entrevista de trabajo.

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