Los cursillos del Paro son un fracaso, según la UE

Dura crítica desde Bruselas para con las políticas activas y pasivas de empleo del Estado Español

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El desempleo no ha dejado de crecer a un ritmo sostenido a pesar de las muchas medidas que este Gobierno ha tomado para dar marcha atrás con la tendencia que ya ha sumado más de 5 millones de parados en el país y que ha alcanzado la tasa más alta de paro en mucho tiempo: más del 25%.

Pero más alarmante aún que el indicador que señala a 1 de cada 4 españoles como desocupado es la cantidad de éstos que llevan ya más de un año buscando empleo sin conseguirlo.

Hacia este colectivo, los parados de larga duración, es que la Secretaría de Empleo de la Nación apuntó sus esfuerzos mayores, intentando ser el intermediario entre un parado y las empresas que ofrecen nuevos contratos a través de los servicios públicos de empleo para hacerse, así, de importantes beneficios de estímulo que buscan incentivar las contrataciones de personal.

Pero para que un desempleado sea empleable luego de años de estar sin trabajo, incluso sin jamás haberlo tenido (tal cual es el caso de los jóvenes parados que habiendo culminado su formación profesional nunca pudieron insertarse en el mercado laboral), el Estado se ha visto en la necesidad de capacitarlos, a fin de mejorar su empleabilidad y adaptar las capacidades y habilidades de la fuerza trabajadora a las necesidades de la empresa e industria española que por estos días contrata personal.

Y en este sentido, las estadísticas son contudentes: una vez que pasa más de medio año desde el último empleo, cae dramáticamente la probabilidad de conseguir otro trabajo, de manera que el desempleado se encuentra atrapado en un círculo del que no puede salir por sus propios medios.

Pero en nuestro país, los intentos por parte del Estado por proveer ayuda suficiente a los desocupados para insertarse o reinsertarse en el mercado laboral son poco y nada efectivos.

Tal es así que la Unión Europea ha dedicado un apartado a las políticas activas de empleo en su último documento sobre las reformas aplicadas y por aplicar tras el rescate bancario. Algo que ya había sucedido en anteriores oportunidades pero que, esta vez, ha tomado otro tinte por la contundencia de las notas que, desde Bruselas, han escrito sobre España.

«La integración de las políticas activas y pasivas de empleo sigue siendo un reto [para España]. Estas políticas son el complemento necesario de la reforma del mercado laboral. El gasto en educación, integración del mercado laboral y reorientación profesional es todavía relativamente bajo. Las autoridades están preparando una evaluación de las políticas activas de empleo (PAE) que servirá como base para eventuales cambios en el presupuesto. Estas políticas necesitan ser modernizadas, para proveer un consejo efectivo y asistencia a los que buscan un trabajo».

¿Seguirá España haciendo oídos sordos a los señalamientos de numerosos y notables organismos internacionales respecto de sus políticas de empleo y el riesgo que las acciones mal ejecutadas y las inacciones sostenidas en el tiempo?

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