La OIT busca regular el empleo doméstico en España

El empleo doméstico en España es altísimo, de los más altos de la UE. Sin embargo, la falta de un marco regulatorio adecuado pone en riesgo los derechos de estos trabajadores.

A pesar de la crisis en que se encuentra sumido nuestro país desde hace ya varios ayos pero que, en los últimos 24 meses se ha visto recrudecer hasta índices sin precedentes, España no ha dejado de ser uno de los países desarrollados donde se emplea a mayor cantidad de trabajadores domésticos.

Las estadísticas dadas a conocer por la Organización Internacional de Trabajo (OIT) sobre el empleo doméstico en España destacan que España se alzó como el país desarrollado con mayor número de trabajadores domésticos, seguido de EEUU y Francia.

De hecho, el empleo doméstico se ha duplicado en los últimos 15 años algo que, si bien responde a una tendencia global, llevó a que el número de trabajadores domésticos se incremente en una media del 60%.

Por otro lado y ahondando aún más en las cifras de la OIT, la mayor parte de los trabajadores en el sector del trabajo doméstico son mujeres pero la sorpresa es que el porcentaje en España es superior a la media mundial que se sitúa en un 83% en tanto que en España es de más del 90%.

Según la OIT en nuestro país existen entre 500 y 700 mil trabajadores domésticos; cifra que se calcula con cierta dificultad debido a las características de empleo sumergido que tiene el mismo.

Es, justamente, por estas características de poca visibilidad y regulación del empleo doméstico que, según el director de la Oficina para España de la OIT: “Necesita ser regulado al ser (un trabajo) muy valioso para la sociedad”. Joaquín Nieto realiza tal afirmación basándose en que este tipo de trabajadores está en nuestras casas, con nuestros hijos y nuestros mayores.

Para el Director de la Oficina de la OIT para España, el trabajo doméstico resulta especialmente importante en la actualidad y a futuro, de manera que es necesario rever el marco regulatorio de tal actividad para evitar que estos trabajadores sufran de muchas carencias.

De hecho, según las mismas estadísticas de la OIT, solo el 10% de estos trabajadores en todo el mundo cuenta con derechos reconocidos y, por lo tanto, garantizados. El porcentaje es, a todas luces, muy bajo pero cuantificado en personas se trata de la representación de más de 50 millones de empleados.

La falta de formalidad del empleo es el que promueve que la regulación del trabajo no llegue como corresponde y entonces se vuelve un círculo vicioso que provoca la carencia de un horario de trabajo, tiempos de descanso, permisos de maternidad, vacaciones o salarios mínimos entre otros.

Para Nieto, regularizar esta actividad no solo supondría un beneficio para el trabajador, que podría hacer cumplir sus derechos, si no que al cotizar a la Seguridad Social, toda la sociedad se podría beneficiar.

Una realidad que subyace al empleo doméstico en España es que un alto porcentaje de los mismos se corresponde con inmigrantes, algo que se ve todavía con más frecuencia entre los miembros femeninos de este colectivo.
Ahondando en el dato, el 30% son ecuatorianas y el 15% colombianas.

Nieto considera necesario profesionalizar el servicio del hogar y brindar a los trabajadores una formación, especialmente a aquellos que se hacen cargo de otras personas como niños o adultos mayores que requieren atención.

Fotografía:  Toms Bauģis en Flickr

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