Concesión de becas de trabajo ¿un proceso transparente?

El candidato a una beca de prácticas tiene muy pocos recursos para reclamar en caso de no estar de acuerdo con la resolución.

No sé si se trata de un sentimiento generalizado o si solamente soy yo que doy cabezazos contra el mismo muro. No sé si es que todo el mundo lo sabe ya y ha dejado de intentarlo y soy yo la única ilusa que sigue manteniendo la esperanza. Por ello, y para despertarme de una vez del sueño y toparme con la cruda realidad, os pregunto ¿Seguís enviando becas para realizar prácticas de trabajo?

Al enviar una beca perdemos el rastro entre el laberinto de papeles

El rumor general cuando digo que no me han dado tal o cual beca para trabajar es siempre el mismo: ya está todo dado antes de que salga. ¿Puede ser eso verdad? ¿Hemos llegado a ese punto de opacidad? Y lo que seguramente ahora me recriminareis es que no sea tan creída, que puede que en ninguno de los casos fuera la mejor candidata. Cierto, seguro que tenéis razón. Pero el problema no está en que no te seleccionen, sino en que una y otra vez aparezcas en la lista de candidatos que no cumplen los requisitos. ¿Cómo puede ser si antes de enviar la beca me he asegurado de cumplir todos los requisitos?

La verdad es que no tengo una respuesta a la pregunta; y cuanto intentas hacérsela a la institución que oferta la beca en cuestión entras en un laberinto de palabras y números de teléfono que te hacen perder cualquier tipo de esperanza.

Hasta ahora, pensaba que simplemente les llegaban más solicitudes de las que se esperaban y debían añadir requisitos. Pensaba en el proceso de selección como algo serio y casi matemático, gracias al que siempre se elegía al mejor candidato. Pero ya no estoy tan segura.

La razón va ligada a las últimas becas que he enviado; esta vez para trabajar en el Instituto Cervantes. Soy periodista y lingüista, por lo que cumplía los requisitos de más de una convocatoria. Llena de esperanza e ignorancia, envié sobres y sobres llenos de certificados y títulos para demostrar todos mis conocimientos: licenciaturas, idiomas, trabajos… todo bien documentado y acreditado. Mi sorpresa llegó hace una semana, cuando salió el temido listado de candidatos que cumplían y no cumplían los requisitos. Seguro que adivináis en qué lista estaba. Correcto, no cumplía los requisitos. Hasta aquí todo normal, es lo que me pasa siempre. Pero algo había cambiado.

En una de las becas aparecía que no acreditaba el nivel de inglés avanzado que se pedía, aunque en realidad había enviado un certificado de realización de un curso de CAE (Certificate in Advaced English) expedido por un prestigioso ‘college’ de Londres, lo que además demostraba que había estado viviendo en Londres. En la otra beca, en cambio, sí que cumplía con el requisito del nivel avanzado de inglés, aunque esta vez no demostraba conocimientos de informática.

¿En qué quedamos? ¿Demuestro mi nivel de inglés o no lo demuestro? Sea afirmativa o negativa la respuesta debería ser la misma para las dos becas, pues las dos piden el mismo nivel de idioma.

¿Qué es lo que sucede detrás del proceso de selección que otorga una beca de trabajo? ¿Hay unos baremos o alguien lanza una moneda al aire? ¿Debemos perder la esperanza en conseguir una porque “ya están dadas antes de empezar»?

Foto | cyph3r

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