Combatir la desigualdad en lugar de compensarla

La polémica reforma de las pensiones, de la que cada vez se conocen más matices, incluye una medida inédita. Además de compensar la labor del becario permitiéndole cotizar hasta dos años, permite a aquellos progenitores que abandonen su trabajo para cuidar de sus hijos sumar hasta nueve meses de cotización por cada uno. La iniciativa no contempla si debe tratarse del padre o de la madre, pero sí que puntualiza que, en caso de que ambos dejen su empleo, sólo uno de ellos podrá beneficiarse de esta opción. En caso de de controversia, se adjudicará a la madre.

Madre e hija

Del mismo modo, hace poco supimos que una mujer necesitaba 54 días más de trabajo anual para cobrar lo mismo que un hombre, siendo su sueldo un 88,3% del de media de ellos. Como causa de esta realidad se apuntó, entre otras, su mayor presencia en empleos parciales. Estos datos los corrobora la EPA, que explica este hecho por tres motivos: por ser las responsables del cuidado de familiares, por estar también al cargo de otras responsabilidades en el seno familiar y por no haber encontrado trabajo a tiempo completo. A su vez, son mayoría entre las personas con excedencias para dedicarse a tareas de cuidado. El porcentaje alcanza el 94,5%.

Por todo ello, y según leemos esta mañana en el diario Público, más de setenta asociaciones, economistas y expertas han suscrito un manifiesto por la igualdad en el sistema de pensiones. Consideran que lo estipulado en la reforma incentiva el «modelo de hombre empleado y mujer cuidadora sin empleo y con protección social derivada del marido», según indica el documento. «No se trata de compensar para que la desigualdad se haga más llevadera, sino de cambiar el sistema para que sea más igualitario y, por tanto, más sostenible«, explica la economista Carmen Castro. Como alternativa se propone, por ejemplo, igualar la tasa de ocupación entre sexos o extender los servicios públicos de educación infantil. En ese sentido, la investigadora del Instituto de Estudios Fiscales María Pazos pone de ejemplo el modelo sueco, donde los incentivos fueron sustituidos por medidas que permitían compartir los cuidados, como la ampliación del permiso de paternidad intransferible.

Foto: sylvar en Flickr.com.

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