La educación y la lucha contra el Alzheimer

El Alzheimer: La desventura del olvido progresivo, del hábito de nadar cognitivamente en lagunas mentales. El Alzheimer está entendido como una variedad de las muchas que existe para explicar la demencia. Resulta un largo trastorno que puede durar de entre 3 a 15 años en promedio, que aparece de a pocos en la vida de cualquier mortal, sea hombre o mujer, cuando éste llega a una edad considerable.

La mayoría de nosotros ha leído o escuchado hablar de esa magnifica novela del escritor colombiano García Márquez, Cien años de soledad, relato que cuenta las desventuras de varias generaciones de la familia Buendía. Entre ellas, narra una época en que los pobladores de Macondo, nombre de la ciudad donde se desarrolla gran parte de la trama, empiezan a olvidar el nombre de las cosas.

Foto: Felix. J Tapia

Extrañamente los habitantes empiezan a olvidarse, como una peste, el olvido se aloja en al cabeza de todos y las cosas pierden motivo, razón de ser. Aureliano Buendía, uno de los principales personajes, toma la decisión entonces de etiquetar a todas las cosas con su nombre, así al verlas la gente podría recordar su nombre y también su uso. Así la vaca lleva escrito vaca sobre el lomo y todas las cosas le siguen el mismo ejemplo. Para literatura está bueno. La peste del olvido desaparece repentinamente, tal y como apareció.

El relato explica de manera curiosa y amena una enfermedad que de gracia no tiene nada, el Alzheimer. La desventura del olvido progresivo, del hábito de nadar cognitivamente en lagunas mentales. El Alzheimer está entendido como una variedad de las muchas que existe para explicar la demencia. Resulta un largo trastorno que puede durar de entre 3 a 15 años en promedio, que aparece de a pocos en la vida de cualquier mortal, sea hombre o mujer, cuando éste llega a una edad considerable.



La enfermedad aparece repentinamente y empieza a aflorar con cosas imperceptibles como el olvido, progresivamente la memoria empieza a perder la capacidad de receptor ante los acontecimientos. Y los recuerdos empiezan a hacerse humo dejando posiblemente los recuerdos como un gran pergamino en blanco. Ha esta enfermedad también se le conoce como desaprendizaje progresivo.

Se le llama así porque mientras va apoderándose de la memoria y descargándola de todo cuanto se haya impregnado como experiencia de vida, va condicionando una especie de retroceso mental en el individuo. Al atacar la memoria, el individuo olvida las tareas básicas, desprende de su mente los primeros aprendizajes, aquello tan sencillo como escribir, leer o usar los cubiertos.

Lo que al principio aparece como un curioso olvido de una dirección o un teléfono, termina por ser un infierno, uno en el que ni siquiera se tiene la capacidad de conciencia, por lo que ni el infierno mismo es capaz de experimentarse. La pérdida del lenguaje termina por aislar a quien padece de Alzheimer.

Esta enfermedad es incurable, se sostiene en un progresivo desfase del funcionamiento interno, quizá natural por el paso del tiempo, por el paso a la vejez que todos, como seres humanos tenemos que pasar. La novedad es que reintes investigaciones de científicos italianos han corroborado que existe una manera de detener el avance fulminante de esta enfermedad del olvido.

Foto: Vitonica

Según estudiosos de la Universidad de San Rafael y el Instituto Científico y el Instituto Nacional de Neurociencia en Milán, Italia, el aprendizaje continuo y la concentración en labores que demanden esfuerzo mental evidencian un claro retraso en el avance del Alzheimer. El aprendizaje se convierte en la mejor forma de luchar contra el desaprendizaje, una ironía que aplicable, puede ayudar  sorpresivamente a quines padecen el mal.

Explican los científicos que el uso constante de las capacidades mentales, la agilidad mental y la actividad cognitiva expuesta a labores exigentes, permiten la reducción de los efectos del Alzheimer y protegen al cerebro de sus letales consecuencias.

Por lo publicado en una agencia de noticias, los científicos italianos aclaran que los estudios han sido realizados en las varias formas de deterioro mental que existen, precisando que «La teoría es que la educación y los trabajos demandantes crean una amortiguación contra los efectos de la demencia sobre el cerebro o una reserva cognitiva«.

Valentina Garibotto pertenece a la investigación y es quien tuvo la responsabilidad de hace rle anuncio a los medios, ella explica que la actividad mental mediante el constante aprendizaje permite subsanar el daño de la enfermedad, permitiendo que el cerebro siga activo a pesar de los daños que cause el Alzheimer.

En un estudio que contó con un total de  242 individuos con el mal de Alzheimer, 72 con algún ligero problema de memoria  y 144 individuos sanos, se persiguió el objetivo de reconocer la cantidad del cerebro que se ve afectada por esta enfermedad.

El resultado de las investigaciones publicadas en la revista Neurology, develó que las personas con mayores retos en términos laborales y con alto índice de esfuerzo cognitivo a razón de los procesos educativos, poseían un cerebro con mucho mayor fortaleza, sin importar que padezcan o no de Alzheimer, tengan algún problema  mental o estén completamente sanos.

«El cerebro podría fortalecerse por la educación y los desafíos laborales», señaló Valentina Garibotto mediante un comunicado a la prensa.

Por ahora esta investigación despeja varios temas interesantes, como la posibilidad de regeneración del cerebro ante la constante experimentación a situaciones que exijan esfuerzo cognitivo. Pero la ciencia aún es incompleta, todavía no ha sido posible explicar por qué.

Queda claro que el aprendizaje es determinante en este caso, para evitar el efecto contrario, esto no implica que aquellos afectados empiecen un tratamiento de regeneración constante de la capacidad cognitiva mediante la sobre estimulación de la mente, al menos no es lo que se precisa con la investigación. No es tan sencillo.

Una característica del Alzheimer es que produce un efecto regresivo del ser humano en el aspecto cognitivo, y en unos años, hace de este un individuo con capacidad mental similar a la de un bebé. Luchar contra eso mediante una dosis incrementada de tareas de aprendizaje y esfuerzo mental puede resultar increíblemente tedioso y hasta insuficiente.

Quizá esta investigación con el tiempo afirme que el aprendizaje continuo y progresivo permite que el cerebro se fortalezca y su debilitamiento frente al Alzheimer sea con lentitud. Esta investigación abre una posibilidad más de los recursos que apertura el proceso educativo.

Foto: Vanguardia

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