¿Podrán nuestros superiores leer los chats?

Una resolución de reciente aparición en el BOE falla en contra de una empleada que denunció a su empresa por acceder a sus charlas privadas. La expresa prohibición del uso de estas herramientas y el uso común del equipo han jugado en su contra

El derecho a la intimidad es algo que ya de por sí puede estar en entredicho. Una nueva resolución del Tribunal Constitucional puede echar más leña al fuego. En síntesis, el empresario podrá tener acceso a las conversaciones de chat que tengan lugar en el periodo laboral. Eso sí, bajo ciertos parámetros. Se entra a valorar, por tanto, si las charlas que se manejan en estos términos pertenecen al ámbito de lo personal o, por el contrario, si al tener lugar en horario de trabajo es el empresario quien debe tener potestad sobre ellos.

La sentencia se dio a conocer ayer en el BOE, el fallo tuvo lugar el 17 de diciembre del año pasado y, en resumen, lo que asevera es que esta situación “no atenta contra el derecho a la intimidad si estas conversaciones tuvieron lugar en un ordenador de uso común”. El dispositivo en cuestión no tenía ningún tipo de clave de acceso para restringir las entradas al mismo, lo que probablemente ha tenido un peso fundamental en la decisión final.

Todo esto viene motivado por una denuncia que una empleada ha interpuesto contra su empresa. Los dueños accedieron a los registros de su ordenador para saber de las charlas que había mantenido con una compañera de trabajo. En su contra juega la directriz impuesta por la empresa de no utilizar este tipo de herramientas, instancia que supuestamente fue obviada por la empleada y su amiga y que ambas instalaron en sus respectivas máquinas.

¿Deben estas conversaciones estar protegidas por el secreto de las comunicaciones? Hay muchas dudas y muchas consideraciones encontradas, el primero el firmante del voto particular, uno de los magistrados que tomaron parte en la decisión y no que no comulgó con ella.

¿Instalar un programa en contra de las instrucciones de la empresa da vía libre para poder acceder a los registros? No lo consideró así el Ministerio Fiscal, que asumió que dicha lectura por parte de los empresarios de rango superior no supuso una “lesión del derecho a la intimidad”. La práctica fue iniciada contrayendo una de las directrices empresariales, lo que entienden suficiente para -unido al posible acceso de cualquier miembro del organigrama jerárquico- tomar esta medida.

Si es o no suficiente variará en función del prisma del que lo mire.

Fuente | El Economista
Autor| Anthony Yuan

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