¿Qué es la equidad laboral?

En su uso cotidiano, podríamos equiparar el término ‘equidad’ con el de ‘igualdad’, puesto que cuando hacen referencia a ámbitos como el laboral suelen tener como objetivo supuestos idénticos. Sin embargo, la equidad aporta un valor de justicia a la búsqueda de la igualdad, es decir, se considera un equilibrio en base a lo que es justo y no una mera cuestión de proporcionalidad.

Un paso más allá de la igualdad

En su uso cotidiano, podríamos equiparar el término ‘equidad‘ con el de ‘igualdad‘, puesto que cuando hacen referencia a ámbitos como el laboral suelen tener como objetivo supuestos idénticos. Sin embargo, la equidad aporta un valor de justicia a la búsqueda de la igualdad, es decir, se considera un equilibrio en base a lo que es justo y no una mera cuestión de proporcionalidad.

Yendo un poco más allá, y según una de las definiciones que aporta la Real Academia Española a esta palabra, podríamos referirnos incluir la equidad en la teoría filosófica y ética del iusnaturalismo. Al definirla como «justicia natural, por oposición a la letra de la ley positiva», se nos remarca la idea de la equidad como algo fundamentado en los derechos del hombre, que a su vez se apoyan en los valores superiores y universales de la naturaleza humana. Unos valores que hoy en día atraviesan los principios constituyentes de cualquier sociedad occidental.

Por tanto, es común hablar en términos de equidad cuando nos referimos a cuestiones de trasfondo social, como el reparto desigual de bienes en el mundo globalizado. En ese sentido, la igualdad haría referencia a unos mismos derechos para todos los ciudadanos del mundo, mientras que la equidad introduciría el valor de la necesidad de protección de estos derechos, de tal modo que se pudiera garantizar el justo equilibrio entre todos los habitantes de la Tierra.

Como apuntábamos al principio, la equidad y la igualdad laboral suelen hacer referencia a las mismas ideas. Así, por ejemplo, hablamos de equidad de género en el trabajo para referirnos a que hombres y mujeres deben tener idénticas posibilidades de aspirar a ciertos cargos, así como percibir por su trabajo el mismo salario digno. Aunque la brecha salarial entre ambos parece reducirse en el primer mundo, lograr la equidad en este aspecto es aún una utopía.

La equidad laboral también hace referencia a la igualdad en lo que a raza, origen o religión se refiere, en un mundo en el que las oleadas migratorias son el pan de cada día. Del mismo modo que debe existir igualdad entre hombres y mujeres, debe haberla en condiciones y salarios entre ciudadanos nativos de un país y extranjeros, o entre habitantes de una u otra religión, o entre personas con una u otra tendencia sexual. De hecho, el objetivo final es que cualquier trabajador tenga los mismos derechos en una empresa o institución sea cual sea su origen, sus creencias o su sexo/ sexualidad.

En conclusión, la equidad laboral es aquello que debería regir los puestos de trabajo de todos los ciudadanos del mundo. Por desgracia aún no lo hace, y es poco probable que algún día llegue a hacerlo en todo el planeta. Por tanto, es un concepto que jamás dejaremos de emplear y que es imprescindible que conozcamos. Tanto por su uso como por lo que significa

Foto: Daquella manera en Flickr.com.

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