Cuidados de la piel en el trabajo

Luego de los problemas osteomusculares, las afecciones de la piel constituyen el grupo de enfermedades profesionales más comunes y usuales entre los trabajadores de distintos ámbitos. Para evitar varias afecciones que pueden generarse por productos químicos, exposición al frio o calor, el contacto con hongos, por la manipulación de elementos o herramientas, etc., en este post nos centraremos en diferentes medidas preventivas que se deben considerar en los trabajos.

Cuidados de la piel en el trabajo

Luego de los problemas osteomusculares, las afecciones de la piel constituyen el grupo de enfermedades profesionales más comunes y usuales entre los trabajadores de distintos ámbitos. Esto es porque en muchos sectores de trabajo se presentan condiciones que, si no se implementan medidas preventivas al efecto, son muy desfavorables para la piel.

Para evitar varias afecciones que pueden generarse por productos químicos, exposición al frio o calor, el contacto con hongos, virus o bacterias, por la manipulación de elementos o herramientas, etc., en este post nos centraremos en diferentes medidas preventivas que se deben considerar en los trabajos, o bien para que los propios empleados tomen conocimiento de estos cuidados y lo pongan en práctica para su propio bien. Aunque en este caso, os recomiendo pedir a vuestros jefes que estos cuidados existan en las empresas.

La primera medida para prevenir enfermedades dermatológicas y tener los cuidados necesarios para la piel es tener información precisa sobre las sustancias y materiales que se usan en el trabajo, como los riesgos que dichas sustancias pueden provocar. Así también, debe haber explicaciones sobre las precauciones que se deben tomar para evitar los riesgos, cómo actuar en caso de que la sustancia tenga contacto con la piel y las medidas principales de higiene personal.


La segunda medida es que los trabajadores conozcan las medidas preventivas cutáneas. Para esto, la empresa podrá disponer de carteles en zonas estratégicas con la información, como pueden ser los vestuarios.

La tercera medida es la higiene personal. Dependiendo la actividad que se realice, es recomendable la ducha diaria al finalizar la jornada de empleo, como también el lavado periódico de manos y zonas expuestas a las sustancias que pueden acarrear inconvenientes. Con esto se pretende que dichas sustancias estén lo menos posible en contacto con la piel y evitar que los contaminantes se trasladen con el empleado.

La cuarta medida es que en la empresa haya locales de aseo. Esto se relaciona con la anterior medida y requiere que haya duchas y lavamanos para que los empleados puedan higienizarse.

Quinta medida. Implantar medidas colectivas de prevención respecto cada tipo de trabajo. Por ejemplo: sustituir sustancias nocivas, buenos sistemas de ventilación y extracción, instalaciones de aseo, etc.

Sexta medida. Reforzar las medidas colectivas con medidas de protección personal. Con esto nos referimos a la utilización de elementos de protección para realizar el trabajo: guantes, botas, sombreros, visores, etc., y al empleo de productores protectores como cremas o pomadas. Si se utilizan cremas protectoras, deben aplicárselas sobre la piel limpia antes de comenzar el trabajo y luego de cada descanso. De ningún modo se deben utilizar estas cremas si la piel padece alguna alteración, ni tampoco si se usan guantes de látex ya que el inconveniente puede verse agravado.

Así mismo, un último consejo para cuidar la piel en el trabajo. Evitar productos abrasivos para limpiar la piel (serrín, arena o jabón en polvo). Lo más recomendable es utilizar limpiadores líquidos que sean biodegradables.

Fuente: Erga

Foto: Manos por Gloriamarvic en Flickr

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