Cómo adaptar el espacio de trabajo

Las limitaciones físicas o psíquicas, frecuentemente representan una límite para la contratación en una empresa, pero hay que saber que hay medios para ayudar a convivir con esta discapacidad.

No todas las personas tienen mismas capacidades, pero sí todas las personas tiene la necesidad de adaptación e integración en un ambiente, en el caso de los adultos; en el ámbito laboral.

Todos, en mayor o menor medida, tienen la inquietud de permanecer cómodamente en un ambiente de empleo en el cual pueden sentirse realizados y conformes.

Una de las barreras arquitectónicas más comunes

Una de las barreras arquitectónicas más comunes

Pero, claro, la realidad es otra. Este aspecto como en tantos otros, las diferencias se hacen notar a manera de exclusión. Si bien, es imposible negar que quienes tienen alguna discapacidad– de las cuales se detallará más adelante- poseen limitaciones para determinados empleos, pero no para todos.

Es por esto que para llegar a una plena integración laboral de las personas con discapacidad, es necesario que los puestos de trabajo estén adaptados a las necesidades especiales de cada tipo de discapacidad, para que puedan desarrollarse sin problemas.

Como estándar, sería ideal que los puestos de trabajo estuvieran diseñados según las necesidades individuales de cada persona, pero en el actual mundo laboral, esto resulta difícil, por lo que habrá que conciliar con conseguir las adaptaciones mínimas para que puedan desenvolverse con más autonomía y cancelar esa sensación continua de dependencia hacia los compañeros o superiores “capacitados”.


Hay distintos tipos de discapacidades y para las cuales se requieren diferentes tipo de adaptaciones en el círculo de movimiento de trabajador.

Discapacidad; Integración  al empleo

Discapacidad; Integración al empleo

Para quienes poseen una discapacidad física, lo más importante sería el acceso al lugar de trabajo, es decir que si el edificio cuenta con escaleras, debe conseguirse un acceso posible como una rampa o elevador. En este último caso debe tratarse de un ascensor apto desde la visual una silla de ruedas, considerando el ancho del mismo y la altura del panel de pulsación.

En el caso de que existan rampas, las mismas no deben ser de pendiente pronunciada. Además sería ideal que las puertas fueran manejables o que se abrieran automáticamente para no depender de que alguien nos abriera y cerrara las puertas.

Asimismo, hay que considerar que los espacios comunes sean accesibles; salas de reuniones, comedores, y sanitarios. Estos últimos deben ser amplios y con barras abatibles para sostener al trabajador.

Puntualmente en el puesto de trabajo, también son necesarias ciertas adaptaciones; las más común es la altura de la mesa ajustable a la silla de ruedas. También hay que considerar colocar la torre del ordenador en un sitio accesible y disponer de una mesa grande porque se requiere de más espacio. No hay que olvidar que los pasillos entre las mesas sean amplios para poder circular sin dificultad y que el ordenador esté adaptado en los casos que lo requiera; ratón, teclado virtual, sintetizadores de voz, y demás.

La discapacidad, suele acarrear el miedo al rechazo

La discapacidad, suele acarrear el miedo al rechazo

Tratándose de un caso de discapacidad visual, es imprescindible que los botones de los elevadores tengan sistema braille, así como también las máquinas expendedoras de café y alimentos. Es importante que cuando la persona con discapacidad visual se incorpore tenga a una persona que se encargue de hacerle un recorrido por el edificio para que lo vaya conociendo y familiarizándose con el mismo.

En cuanto al puesto de trabajo que desempeñará, habrá que encargarse de instalar en el ordenador los programas necesarios para el normal desenvolvimiento de la persona con discapacidad visual, de manera que podrá realizar su trabajo como cualquier otra persona sin discapacidad. No hay que prescindir adquirir un escáner y un reconocedor de textos (OCR).

Cuando se contrata un trabajador con una discapacidad del tipo auditiva, hay que considerar el nivel, antes que nada. Para los casos en que la discapacidad auditiva sea profunda sería necesario un intérprete de Lengua de Signos, pero en los demás caso bastará con dar la información por escrito o hablado de forma clara y vocalizando. En el puesto de trabajo, habrá que adaptar el teléfono en los casos que lo requiera, bastará con poner un teléfono con amplificador o incluso proporcionar un teléfono que escriba y reciba mensajes de texto.

En los casos de discapacidad psíquica, no se requiere de una adaptación genérica, sino que dependerá de las necesidades de cada persona en particular, dependiendo de sus condicionantes. Por ejemplo, obedeciendo al tipo de discapacidad psíquica, deberán o no trabajar en ambientes más relajados y con poco estrés.

En otros casos, no será necesaria ninguna modificación y podrán realizar su trabajo en las mismas condiciones que cualquier otra persona, pero siempre teniendo la consideración de observar y garantizar su bienestar. En estos casos, no es una discapacidad que pueda reconocerse a simple vista, por lo que la atención juega un rol más importante; la respuesta puede ser más sencilla de lo que se cree, y cuando no se sabe cómo adaptar el ambiente, lo mejor es preguntarle al trabajador acerca de qué podría hacerse para mejorar su condición laboral.

Cuando se trata de una discapacidad intelectual, también hay que hacer una especie de graduación, tal como en la discapacidad auditiva. En los casos que sea moderada, se necesitará de tutor que ayude y supervise su trabajo. Además, se deberá evitar dar tareas complejas; deberán ser sencillas y habrá que repetir las explicaciones o instrucciones de las tareas tantas veces como sea necesario.

No es recomendable tratar de que implementen maquinarias pesadas o de alta complejidad, ya que es mejor evitar accidentes. Quienes tienen este tipo de discapacidad, se atemorizan con facilidad, y si en algún momento cometen un error y por ello se los reprende de forma acentuada, probablemente teman volver a realizar esa u otra actividad, por miedo a repetir u falta.

Todas estas adaptaciones son necesarias en el caso que se quiera incorporar a un discapacitado al empleo. La igualdad es un derecho laboral y estos condicionantes no deberían ser un límite en la contratación, ya que siempre es posible conseguir un empleo adecuado, a la persona indicada. En la realización como personas, un trabajo asigna responsabilidad y sentimiento de utilidad; cualidades indispensables para un ser humano que se inserta en una sociedad que ser caracteriza por ser algo cruel.

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